Europeos en el fútbol argentino

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Que Argentina es un país exportador de futbolistas – materia prima del negocio del fóbal – no es novedad. El valor agregado de nuestros muchachos (calidad, doble nacionalidad, capacidad de adaptación) es bienvenida hasta en ligas exóticas de Europa, como Albania, Kazajstán o Noruega. Pero, ¿hubo europeos que hayan jugado en nuestras canchas? Los hubo, y recordemos algunos casos.

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

 

Pedro Suárez nació en las Islas Canarias, pero siempre se consideró argentino. ¿Español? Tan sólo de nacimiento.
Pedro Suárez nació en las Islas Canarias, pero siempre se consideró argentino. ¿Español? Tan sólo de nacimiento.

Argentina, ¿un pedazo de Europa en América? Ni de casualidad. Somos un país con identidad y cultura propia; nacida – sí – de una mixtura singular en la cual participó la cultura europea. No sólo en las diferentes oleadas migratorias, sino también en el legado cultural de conquista.

En los comienzos del juego organizado, eran muchos los europeos en nuestras canchas. En algunos casos – los más conocidos – británicos que defendían los intereses de la Albión en nuestro país. En la mayoría de los casos, muchachos que llegaron de niños a esta patria para abrazarla y ser parte de ella. ¿Se los puede considerar españoles o italianos?

El Tano Renato. La biblia del fútbol argentino. Nacido en Italia, figura de acá y allá. Otro porteñazo.
El Tano Renato. La biblia del fútbol argentino. Nacido en Italia, figura de acá y allá.

Dos ejemplos. Pedro Suárez pasó a la historia con su apodo hecho nombre: Arico. Era el pueblo donde nació en las Islas Canarias. Figura en Boca Juniors y la Selección Argentina, donde descolló en toda la década de los años treinta. Lo mismo que un grande como Renato Cesarini. Nacido en Senigaglia, llegó de muy pibe al país. Figura en Chacarita Juniors, lo contrató la Juventus en 1930 donde fue figura. Ambos, Arico y el Tano, se consideraron dos reos porteños.

El Euskadi formado antes de disputar un partido. La mayoría de los jugadores fueron parte de nuestro fútbol, y en el caso de Lángara y Zubieta, como figuras históricas.
El Euskadi formado antes de disputar un partido. La mayoría de los jugadores fueron parte de nuestro fútbol, y en el caso de Lángara y Zubieta, como figuras históricas.

LA ETAPA DE LOS VASCOS

Con el fin de la guerra civil española, el seleccionado del País Vasco quedó varado en Buenos Aires. No podían regresar a su tierra ya que serían condenados a prisión o algo peor. Eran un buen equipo y consiguieron clubes que se interesaran en ellos. River contrató a Leonardo Cilaurren, Serafín Aedo y el arquero Gregorio Blasco. Tigre se interesó en Pedro Areso. Pero San Lorenzo se llevó la mejor parte. El primero de los vascos en debutar con la azulgrana fue el delantero José Irarágorri. Luego llegó el turno de Emilín (Emilio Alonso Larrazabal). Pero la explosión llegó en 1939 con Isidro Lángara y Angel Zubieta.

Vasco en cualquier lugar del mundo. Más, con esa txapela. Isidro Lángara, el tanque de Andoain, fue un goleador que dejó marca en San Lorenzo.
Vasco en cualquier lugar del mundo. Más, con esa txapela. Isidro Lángara, el tanque de Andoain, fue un goleador que dejó marca en San Lorenzo.

Lángara nació en Guipuzcua en mayo de 1912. Comenzó en el Euskalduna para luego triunfar en Oviedo. Goleador absoluto de la Liga Española entre 1933 y 1936, el comienzo de la guerra civil lo encontró en el mejor momento de su carrera. Firmó para San Lorenzo por insistencia de su compatriota Emilín. Alto y con tendencia a engordar, la dirigencia azulgrana no le tenía demasiada fe a un futbolista que no estaba en forma física.

El debut de Isidro Lángara es parte de nuestra historia. Aquel 21 de mayo de 1939, San Lorenzo recibió a River Plate. El vasco torpe le convirtió cuatro goles en cuarenta y cinco minutos al uruguayo Besuzzo. Más precisamente a los 7, 15, 21 y 39. Impactante. Pero no fue golondrina de un verano. En sus tres años vestido de azulgrana, el goleador vasco jugó 121 partidos marcando 110 goles.

Angel Zubieta. Un prodigio de técnica y buen juego. Vasco que jugó 352 partidos para San Lorenzo.
Angel Zubieta. Un prodigio de técnica y buen juego. Vasco que jugó 352 partidos para San Lorenzo.

Ángel Zubieta, nacido en Galdakano en 1918, fue otra enorme figura de San Lorenzo de Almagro. Volante central de enorme calidad y jerarquía, tuvo una destacada y prolongada trayectoria en Boedo. Tanto es así, que entre 1939 y 1952 disputó 352 partidos oficiales. Hoy día está en el podio – ubicando el tercer lugar – entre los jugadores que más veces vistieron la azulgrana.

Con los años, otro vasco fue parte del fútbol argentino. Alberto Martín Goicoechea, figura del fútbol español a comienzos de los ochenta con la camiseta del Málaga, llegó a Unión de Santa Fe en 1986 recomendado por Oscar Rehendart.

Jesús Martínez. Nació en Galicia, vino de pibe a nuestro país. Debutó en el Racing de José, y luego regresó para hacer carrera en España.
Jesús Martínez. Nació en Galicia, vino de pibe a nuestro país. Debutó en el Racing de José, y luego regresó para hacer carrera en España.

ESPAÑOLES EN ESTAS TIERRAS

Otro hijo de la inmigración propiciada por la guerra civil fue el catalán Julio Munlloch, quién vistió 9 partidos la camiseta velezana en 1940, descendiendo de categoría.

Como dimos el ejemplo de Arico Suárez – subcampeón del mundo con la selección nacional – otros tantos cracks nacieron en la península ibérica y de pibes vinieron a nuestro país. Atrás en el tiempo emerge la figura del durísimo back velezano Manuel De Saa, quién conformó una mítica zaga junto a Alfredo Forrester, por más que ambos tuvieran una pésima relación.

Gallegos de nacimiento son Antonio García Amaijenda y Jesús Martínez. El primero, nacido en A Coruña, fue multicampeón con San Lorenzo de Almagro.  Martínez, nacido en Cangas de Foz, Lugo, debutó en el Racing de José en 1967. Pronto fue transferido al Valencia, donde se destacó durante una década, jugando un par de partidos en la selección española.

Pepillo llegó a River en 1961. Suplente de Di Stéfano en el Real Madrid, su rendimiento fue muy pobre.
Pepillo llegó a River en 1961. Suplente de Di Stéfano en el Real Madrid, su rendimiento fue muy pobre.

Otros nacidos en la península pero criados aquí son el santanderino Ramón Cabrero, el ovetense Julio Alas (campeón con Boca en 1964 y 1965. También con Huracán en 1973). Más acá en el tiempo tenemos al extremeño Iván Moreno y Fabianesi y Pablo Trobbiani, hijo del gran Mandrake, quién nació en Elche cuando su padre era figura en aquel club.

Pero si de españoles propiamente dicho hablamos, es imposible dejar de mencionar a Pepillo. José García Castro llegó a nuestro pais en 1961 en medio de la fiebre del Fútbol Espectáculo. Sus números en el Real Madrid de Alfredo Di Stéfano ameritaban ilusiones, pero la realidad fue muy dura: fue un fiasco. En su única temporada disputó 18 partidos, marcando 7 goles. Uno de ellos, muy recordado, sirvió a su equipo para empatar un clásico ante Boca Juniors. En 2000 otro español volvió a nuestras canchas. Javier Artero, un volante con pasado en el Badajoz de Marcelo Tinelli, llegó a San Lorenzo para jugar tan sólo un par de partidos. Desde ese momento – y no sabemos hasta cuando – el fútbol argentino no se ha alimentado de españoles.

 

LA BELLA ITALIA

Antonio Campilongo. Figura en Platense en los albores del profesionalismo. Muy querido y recordado en Platense, donde fue figura. Italiano de nacimiento.
Antonio Campilongo. Figura en Platense en los albores del profesionalismo.

 

Italia fue el país europeo del cual recibimos mayor cantidad de inmigrantes. Curiosamente, ningún jugador formado en el Calcio fue parte de nuestro fútbol. Si aquellos pibes hijos de la inmigración.

Surgido en Sportivo Barracas, Antonio Campilongo fue un wing tan hábil como veloz. En 1931, con el profesionalismo formal, pasó a Platense donde fue figura. Entre 1931 y 1938, el Tano jugó 228 partidos marcando 42 goles calamares. En 1939 jugó en Roma, regresando luego a la patria. Su hijo, Eduardo Campilongo, es uno de los más grandes historietistas de humor. Con el seudónimo de CEO, siempre dejó en claro su amor por el club donde brilló su padre.

El Tano Frassoldati. Nacido en Italia, figura en Chacarita Juniors.
El Tano Frassoldati. Nacido en Italia, figura en Chacarita Juniors.

Franco Frassoldati fue un defensor tan petiso como efectivo. Lateral por ambas puntas. Figura en las divisiones inferiores de Racing, cuando se esperaba su salto al mítico Racing de José, en 1967 pasó a Chacarita como parte de pago del delantero Conrado Rabbito. En Chacarita fue figura. Campeón en 1969, disputó 278 partidos, convirtiendo 26 goles. También jugó en Estudiantes de La Plata entre 1976 y 1977.

Nicolás Novello nació en Cosenza, Calabria. Llegó de pibe a la Argentina con una pasión: el fútbol. Debutó en la primera de Boca Juniors en 1966, dando cuenta de ser un delantero prometedor junto a Angel Rojas, Alfredo Rojas y el Muñeco Madurga. Luego de un extenso paso en la Ribera, jugó en Banfield para cerrar su campaña en Chile. En la actualidad, el Tano es presidente de la Mutual de Ex Jugadores del Club Atlético Boca Juniors.

dante mircoli

Dante Mírcoli fue un defensor de temer. Nacido en Roma en 1947, surgió en Independiente a mediados de los sesenta. Se lo recuerda por una durísima infracción a Johann Cruyff en la final Intercontinental de 1972 entre los rojos y el Ajax. Aquella noche en la Doble Visera, el Tano Mírcoli no tuvo ningún reparo en pegarle una patada que terminó con el holandés cayendo al foso del banco de suplentes visitante.

Antonio Labonia fue un delantero que apareció en Huracán en 1981. Nacido en Calabria, tuvo una notable trayectoria en el ascenso, sobre todo en Villa Dálmine donde cumplió una gran campaña.

Delio Onnis fue un goleador impresionante. Tal vez en nuestro país no dimensionamos su capacidad. Tal vez porque nunca jugó en un grande o porque su campaña fue reducida en nuestro ámbito. Nacido en Roma, en marzo de 1948, llegó con tres años a nuestro país. Debutó en Primera B vistiendo la tricolor de Almagro. Año 1966. En José Ingenieros jugó tres temporadas, marcando 11 goles en 18 partidos. Gimnasia y Esgrima La Plata lo contrató en 1968. Durante tres temporadas, su apellido fue sinónimo de gol tripero: 53 goles en 95. Regresó a Europa contratado por el Stade de Reims. Su trayectoria en Francia no tiene parangón: máximo goleador histórico de la liga con 299 tantos. Una campaña única.

 

DE TODOS LOS PAGOS, ALGUNO

El negro Custodio con la 10 de San Martín de Tucumán. Año 1990. El único portugués en nuestro fútbol.
El negro Custodio con la 10 de San Martín de Tucumán. Año 1990.

Nuestro fútbol tuvo la presencia de algunos jugadores, que por curiosos, no dejan de llamar la atención.

La isla de Cabo Verde, ubicada enfrente de Senegal, fue colonia portuguesa hasta 1975. Allí, en 1961, nació Adriano Tomás Custodio Méndes. A todos los efectos, portugués. El luso llegó a La Plata en 1979 ya que una de sus hermanas se encontraba afincada allí.

Comenzó su trayectoria en las inferiores de Estudiantes de La Plata. Debutó en 1981 y se consagró en aquel equipo pincha campeón del Nacional 1983. En 1985 pasó a Temperley, donde es muy querido. En aquel momento el Gasolero jugaba en primera, y Custodio Mendes, junto al ruso Darío Siviski fueron las grandes figuras del equipo. Por aquellos días, Alfredo Di Stéfano, entrenador xeneize, pidió llevarlo a la Ribera. Tuvo una larguísima trayectoria en el fútbol de ascenso y en países de latinoamérica.

- Football -

Escasos fueron los franceses en nuestro fútbol. El obvio – y rápido lugar común – es David Trezeguet. Hijo de Jorge Trezeguet, un duro central de ascenso que desde 1976 siguió su carrera en el Rouen francés. Allí nació David que vino a Argentina de niño.  Comenzó su carrera en Platense, donde jugó cinco partidos en 1995 antes de quedar libre, partir hacia Francia y realizar en Europa una brillante Carrera. Trezeguet volvió en 2012 para jugar en River Plate y finalizó su carrera en Newell´s Old Boys.

Serge Cadile con la camiseta de Sarmiento en la Primera C. Año 1987. La figurita dificil de franceses jugando en Argentina.
Serge Cadile con la camiseta de Sarmiento en la Primera C. Año 1987. La figurita dificil de franceses jugando en Argentina.

Otro francés de padre futbolista es Gonzalo Higuaín. Nacido en Brest cuando su padre vistió la camiseta del club homónimo en la temporada 1987/88. La vida de Pipita siempre se desarrolló en nuestro país.

Xenen no es copypaste y por eso recordamos al francés invisible de nuestro fútbol. Es Sergè Alain Cadilè. Hijo de Rodolfo Cadilè, delantero juninense de Sarmiento en los años sesenta. Entre 1968 y 1973 jugó en Francia donde nació Sergé, quién con los años ocupó la misma posición de su padre dentro del campo de juego – también con la verde – y fue un problema, no sólo para los arqueros rivales, sino para los relatores radiales quienes nunca supieron pronunciar correctamente su apellido.

 

Jorge Bottyan, arquero húngaro de Chacarita Juniors.
Jorge Bottyan, arquero húngaro de Chacarita Juniors.

La lejana Hungría está presente en nuestro fútbol. Antes del profesionalismo formal un arquero llamado José Korein defendió la valla de Racing Club. Con los años volverá a su continente, escribirá libros de fútbol, y – curiosamente – regresará a nuestro país para dirigir 18 partidos de primera división entre 1939 y 1940.

En aquella década del treinta, dos húngaros serán parte de nuestros domingos. Uno será el arquero Jorge Bottyan, quién defendió la meta de Chacarita Juniors entre 1934 y 1938 con gran suceso. El otro será de un delantero que defendió la camiseta de su país en la Copa del Mundo de Francia en 1938. Llegó a la Argentina escapado por su condición de judío. Firmó para Boca Juniors en 1939 y pronto se ganó el cariño de los hinchas. Era Ferenc Sas, quién luego jugó en Argentinos Juniors, radicándose definitivamente en estas tierras. Finalmente, el último magyar que intentó patear la pelota por aquí no tuvo tanta suerte. Robert Waltner fue contrato por Boca Juniors en 2002 pero siquiera debutó oficialmente en el once xeneize.

Emérico Hirchsl

Pero el lazo más intenso con Hungría lo tenemos a través de tres directores técnicos. En 1929 el equipo húngaro del Ferencvaros maravilló al público porteño con un fútbol táctico. Años después llegó a nuestro país un entrenador de esa escuela llamado Emérico Hirchsl. Contratado por Gimnasia Esgrima La Plata, fue quién armó El Expreso de 1933. Con los años, River Plate, Rosario Central y San Lorenzo de Almagro se hicieron de sus servicios. Hirchsl cayó en desgracia cuando en 1941, dirigiendo al Ciclón, se comprobó que intentó sobornar a un rival. Regresó a River Plate a comienzos de los años sesenta, pero debió renunciar al cargo por la presión ejercida por el periodista Dante Panzeri desde la dirección de la revista El Gráfico.

elmer banki

En esos mismos años que Hirchsl brillaba en nuestro fútbol, reclamándole a sus dirigidos que atacaran y defendiesen, otro húngaro llegó a dirigir. Poco se sabía de él. Es más, adoptó un seudónimo criollo que lo mimetizó con nuestra idiosincrasia. Máximo Garay dirigió Platense, Independiente y San Lorenzo en aquellos años treinta.

Pero el más llamativo es el caso de Elmer Banki. Un personaje tan pintoresco como curioso. Nacido en Budapest, el 24 de agosto de 1916, llegó a Buenos Aires en 1959. Comenzó a trabajar en las inferiores de Boca Juniors por recomendación de Hirchsl. A partir de 1962 comenzó una intensa actividad dirigiendo ascenso. Primero All Boys, luego Newell´s Old Boys, Deportivo Morón, Excursionistas, Talleres de Escalada, Estudiantes de Caseros, San Telmo, Almagro y Deportivo Italiano. Falleció en 2003, no sin antes dejar nueve libros de su autoría.

En la antigua Checoslovaquia nació el primer europeo campeón intercontinental en el fútbol argentino. Christian Rudzki dejó su patria natal de muy pibe. Se instaló con su familia en el barrio de Flores. Delantero de poca técnica pero notable entrega. Surgió en Deportivo Español, donde conformó una notable delantera junto a Toti Veglio y Daniel Valledor. Carlos Bilardo lo recomendó a Osvaldo Zubeldía para conformar el plantel de Estudiantes de La Plata a partir de 1969.

 

La antigua Yugoslavia nos legó tres de sus hijos. Rodolfo Kralj llegó a Argentina en 1933. Delantero de área, jugó unos cuantos partidos en Ferro Carril Oeste. Estudioso del fútbol, se radicó en nuestro país y fue un estrecho colaborador de diferentes cuerpos técnicos, incluído el de César Luis Menotti en la Copa del Mundo de 1978.

Blazina

Pero el yugoslavo más reconocido fue el mítico Mierko Blazina. Arquero de San Lorenzo de Almagro entre 1943 y 1955. Un fenómeno de reflejos inauditos. Capaz de la atajadas inverosímiles seguido de errores de principiante. Nacido en Gorizia, en la actualidad su localidad natal es parte de Italia, límite mismo con Eslovenia. Defendió en 241 partidos la meta azulgrana. Fallecido en 2005, sus restos descansan en el museo del club.

Siguiendo con San Lorenzo, en 1987 llegó al club de Boedo un entrenador tan carismático como singular. Velibor Bora Milutinovic es un trotamundos del fútbol. Nacido en Yugoslavia en 1944, finalizó su carrera en el fútbol mexicano. En 1986 dirigió la selección de aquel país en la Copa del Mundo. Al año siguiente sorprendió tomando la dirección técnica de San Lorenzo. Formó un equipo competitivo a pesar de las penurias económicas del club. Invicto en ocho fechas renunció al equipo para tomar la dirección técnica del Udinese italiano.

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Pero si de curiosidades se trata, el búlgaro Velko Iotov se lleva todas las palmas. Delantero formado en el Levski Sofia, era una esperanza del fútbol de su país a comienzos de los noventa. Transferido al Español de Barcelona en 1993, fue parte de la notable generación búlgara liderada por Hristo Stoitchkov que finalizó cuarta en la Copa del Mundo de 1994.

Curiosamente, en julio de 1995, Iotov desembarcó en Rosario contratado por Newell´s Old Boys. Pronto se ganó el cariño de los hinchas leprosos. Una velocidad inaudita, una zurda notable, pero una rodilla izquierda de porcelana. Vistió la sangre y luto hasta 1999.

 

Siguiendo con Newell`s, el equipo de Parque Independencia tiene en su haber a tres de los extranjeros más curiosos de nuestro fútbol. Ellos fueron John William Kilpatrick, Stewart Mc Callum y Donald Mc Donald.

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La historia se remonta a 1948. En mayo de aquel año, un dirigente leproso que viajó a las islas británicas debido a una negociación de AFA. Impactado por las recomendaciones sobre estos futbolistas, los contrató sin consultar en Rosario. Fue un verdadero bombazo. Nadie entendía nada. El interés generado por los tres británicos fue enorme. El 20 de junio de 1948, los rojinegros derrotaron 1 a 0 a Boca Juniors en la Bombonera. En la jornada siguiente, el Parque reventaría de hinchas para ver a Newell´s.

Lo vivido aquel 27 de junio en el Parque de la Indepedencia fue inaudito: El plantel, en solidaridad con Juan Armando Benavídez, José María Medina y Ramón Moyano – los futbolistas que salieron para permitir el ingreso de los europeos – decidieron no habilitar a los europeos. Recién promediando la primera etapa, Mc Callum recibió el pase de un compañero. Gimnasia derrotó 2 a 1 a los leprosos y fue el final de la aventura de estos tres muchachos.

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Finalmente, podriamos consignar otros tres europeos que le dan cierre a esta enorme lista. Vladimir Tarnawsky nació en la Unión Soviética en 1939. Debutó muy joven en El Porvenir donde llamó la atención de los directivos de Newell´s Old Boys. Pero su mejor momento lo vivió defendiendo la meta de San Lorenzo de Almagro entre 1960 y 1962.

Otro caso remarcable es el de Mikael Yourassowsky, el único belga en nuestro fútbol. Formado en el Anderlecht, llegó a Boca Juniors en 2003. Lateral izquierdo sin grandes luces, jugó una docena de partidos hasta 2005.

Finalmente, Dylan Gissi es el último jugador de esta nómina. Hijo de Oscar Antonio Gissi, ex delantero de Estudiantes, Vélez y Quilmes en los ochenta. Radicado en Suiza, donde terminó su carrera profesional, su hijo nació allí. Con los años, vistió las camisetas de Estudiantes y Olimpo de Bahía Blanca.

¿Llegarán más europeos al fútbol argentino? Nunca digas nunca cuando de fútbol argentino hablas…

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