Cuarenta años del mítico Cuadrangular de la Muerte

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El Metropolitano de 1979 tuvo una definición por mantener la categoría que es más recordada que su final de campeonato. Gimnasia, Platense, Atlanta y Chacarita Juniors en un cuadrangular que dejaba un sólo equipo en la máxima divisional. Pasó de todo: partidos inolvidables, declaraciones, sospechas de doping, polémicas y un ganador que quedó en la historia. En Xenen te invitamos a recorrer un mes atrapante de un campeonato que se vivió al filo.

Por Carlos Aira (@carlosaira11)

 

18 años, corte colimba. Diego Maradona fue goleador del Metro 79 con catorce goles. Los mismos que consiguió Sergio Elio Fortunato, de Estudiantes de La Plata.

1979. Año intenso para el país y el mundo. Año de la Revolución de los Ayatollah en Irán y Nicaragua rojinegro sandinista. En Argentina, la dictadura comenzó a mostrar sus primeros signos de agotamiento dentro del horror. Y el fútbol; siempre el fútbol.

Luego de la Copa del Mundo 1978, el fútbol argentino atravesó una profunda reestructuración. Se necesitaban menos partidos. No había cuerpos que aguantaran la maratón de domingos y miércoles. 23 equipos participaron del Metro 77. Dos años después, la Primera División tenía 20 clubes con la intención de jugar un campeonato de 18 en 1980. Para lograr esa cifra, el Metropolitano 1979 debía tener tres descensos.

Campeonato más corto. De domingo a domingo. Dos zonas de diez equipos. Dieciocho partidos contra los cuarenta y cuatro jugados dos temporadas atrás. Los primeros dos equipos de cada zona, clasificarían a una semifinal por el título. Los últimos dos jugarían un cuadrangular del cual tan sólo uno mantendría la categoría. Así se pergeñó el Reclasificatorio 1979, el campeonato corto más dramático de la historia. La prensa lo bautizó para siempre  Cuadrangular de la Muerte.

 

METROPOLITANO 1979

La Boca, 8 de julio de 1979. Boca y Atlanta igualan 0 a 0. Mouzo se tira a los pies de Jorge Gilberto Villagra.

El campeonato comenzó el domingo 4 de marzo. En la Zona A, River Plate – gran campeón de aquellos días – era candidato de fierro a obtener su grupo. Racing Club, dirigido por Enrique Omar Sívori, Newells y el Argentinos Juniors de Diego Armando Maradona pugnaban la clasificación. En la Zona B, la Sinfónica de Rosario Central daba cátedra. Boca Juniors e Independiente – pendientes de la Copa Libertadores – junto a Estudiantes de La Plata, también eran candidatos.

Núñez, 25 de marzo de 1979. Carlos Dantón Seppaquercia posa en el Monumental. Una semana atrás había convertido el gol más rápido en la historia de nuestro fútbol. Sus goles no le alcanzaron al Lobo.

En las últimas fechas se definieron las clasificaciones. En la Zona A, como era de esperar, River Plate terminó primero con 24 puntos. Parecía que Racing lo acompañaría, pero la Academia defeccionó en sus últimas dos presentaciones, igualando ante Gimnasia y Unión. Finalmente, Vélez Sarsfield y Argentinos Juniors disputaron un desempate por el segundo lugar. El 22 de julio de 1979, Vélez goleó 4 a 0 a los Bichos Colorados, goles convertidos por Carlos Ischia, Armando Quinteros, Julio César Jiménez y Omar Roldán.

En el otro Grupo la clasificación no fue tan peleada. Rosario Central lideró con comodidad. El segundo lugar lo ganó Independiente cuando en la penúltima fecha venció 3 a 1 a Estudiantes en 1 y 57, goles de Alejandro Barberón, Ricardo Bochini y Antonio Alzamendi.

Donde no hubo dudas fue abajo. Hubo cuatro equipos de rendimientos muy deficitarios. En la Zona A, Gimnasia y Platense, que perdió 14 de los 18 partidos disputados. En la Zona B, los viejos rivales de Villa Crespo: Chacarita y Atlanta.

El campeonato aprobado era terrible con los tres descendidos. Por reglamentación no jugarían el campeonato Nacional. Quienes perdieran la categoría debían estar varios meses sin competencia.

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DOPING

Pero el fútbol argentino de aquellos días tenía un inmenso problema: el doping.

Julio Humberto Grondona asumió la presidencia de AFA el 6 de abril de 1979. Habían pasado tres años y días desde la intervención militar. Los problemas eran diversos, pero existían dos urgencias a solucionar. Por un lado, los clubes de las provincias pedían protagonismo. Encabezados por Talleres de Córdoba, se plantaban. El Nacional no alcanzaba. Querían reformular el fútbol argentino. Por otro lado, la necesidad de implementar el control antidoping. Nadie podía esconder la situación. Un secreto a voces. El Pervitín, poderoso psicoestimulante, la droga de moda.

2 de julio de 1979. Luis Artime luego de declarar ante Toxicología de Policía Federal. Su denuncia generó una profunda controversia. En el fútbol argentino existía el doping.

Finalmente, alguien tiro la piedra. Jorge Solari, entrenador de Renato Cesarini de Rosario, aterrado ante la posibilidad de una desgracia dentro de una cancha, dijo basta y declaró a la revista Goles: «El noventa por ciento de los equipos del fútbol argentino se droga, por eso son tan irregulares en su desempeño. Todos están desesperados por esa droga mágica (Pervitin). Cualquier equipo comprometido con el descenso recurre a estos métodos anormales para incentivar a sus jugadores. Por eso en la cancha parecen aviones».

Su compadre Luis Artime no tuvo pelos en la lengua. Entrenador de Atlanta, confirmó la apreciación de Solari. No se habló de otra cosa por días. El lunes 2 de julio de 1979, Artime debió comparecer ante la división Toxicomanía de Policía Federal. El comisario Miguel Minafró le tomó indagatoria. Luego, Artime declaró: «Este es un problema que existe, lo sabemos todos, pero a mí lo que me importa es que se solucione. Para ellos es necesario implantar, de una vez por todas, el control antidoping». 

Pasados los años declaró a la revista El Gráfico: «Llegué y las mesas del vestuario estaban llenas de jeringas. Tiré todo a la mierda, dije acá, nadie se pone más nada, si igual se pichicatearon todo el año y no sirvió para nada. Y lo denuncié en entrevistas. Hubo un gran escándalo«.

Claudio Von Foerster, reconocido preparador físico, se sumó a las denuncias: «Vi jugadores inyectarse en el vestuario».

Uno de los testimonios más duros lo brindó  Claudio Von Foerster, en aquellos días preparador físico de Nueva Chicago: «Soy partidario de la inmediata implementación del control antidoping. Afortunadamente trabajé en San Lorenzo con entrenadores como Alberto Rendo o Marcos Conigliaro, adversarios de la jeringa. A mis jugadores apenas me incorporo les digo que considero el doping una inmoralidad«.

Von Foerster había sido secretario técnico de Juan Carlos Lorenzo en Boca Juniors. Consultado sobre la situación en el club de la Ribera, el profesional tiró la pelota al lateral: «Nunca ingresé al vestuario antes de un partido porque mis funciones eran otras. De todas maneras ya no estoy en el club y no es ético que opine. He oído de equipos que se dopan. Sin ir mas lejos, las palabras Pervitín y Glucoenergan, los estimulantes más difundidos, siguen siendo de uso diario en nuestro medio futbolístico«. Von Foerster terminó la charla con una frase demoledora: «Vi jugadores inyectándose en el vestuario«.

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CUATRO EN EL PATIBULO

Atlanta, Chacarita, Gimnasia y Platense. Cuatro realidades distintas con un común denominador: campañas muy malas.

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22 de abril de 1979. El equipo que cayó 3 a 2 ante Boca Juniors. Arriba: Reggi, Raffaelli, Bianchi, Filipetto y Abdala; Abajo: Gelabert, Sánchez, Torres, Atondo y Espósito. Falta Pizzurica.

Atlanta: En Villa Crespo aquella inmensa campaña de 1973 parecía recuerdo lejano. Sólo habían pasado seis años. Un equipo añorado: Hugo Carballo; Baby Cortés, Pecoraro, Gutiérrez y Héctor López; Onnis, Rodríguez y Gómez Voglino; Papalardo, Rubén Cano y Palito Candeau. En 1978 Atlanta había realizado un Metro aceptable con una gran figura: Omar Atondo. El Patón. Figura de Sarmiento de Junín campeón de Primera C 1977. Alto, lento pero dueño de un talento inmenso. 16 goles en el Metro lo pusieron en la consideración general.

Pero en 1979 las cosas salieron muy mal. 18 partidos jugados, nueve empatados y nueve perdidos. El veterano Victorio Spinetto comenzó la temporada. En la segunda rueda del Metro la conducción recayó en un viejo conocido del club que hacía su primera experiencia como entrenador: Luis Artime. Finalizada la temporada, Atlanta era dueño de un récord singular: de los raquíticos diez goles convertidos en el torneo, tan sólo uno lo marcó un delantero. Fue el talentoso juvenil Alfredo Torres, ante San Lorenzo.

Hugo Masci, presidente de Atlanta

El odontólogo Hugo Masci era presidente de Atlanta desde 1978. Su gestión se centró en el crecimiento institucional del club. Algunos socios se quejaban: el fútbol profesional había quedado en un segundo plano. Previo al Cuadrangular, Masci visibilizó un reclamo a AFA: «Pedimos que los cuatro equipos que jugamos este torneo también lo hagamos en el Nacional. No podemos dejar estos planteles parados durante seis o siete meses, porque por más que AFA ayude, si no tenemos fútbol durante siete meses hay una borratina de socios infernal, y si no, los socios le piden al cobrador que pase en cinco meses». 

Curiosamente, los trabajadores del Club Atlético Atlanta enviaron una nota al dictador Jorge Rafael Videla: «AFA reestructuró un campeonato del cual salieron muchos heridos, entre ellos, nosotros; quienes pusimos el hombro a las instituciones en las cuales trabajamos«. Esta nota también la recibió el secretario general de UTEDYC.ds

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13 de mayo de 1979. Equipo de Chacarita Juniors que igualó 0 a 0 ante Boca Juniors. Arriba: Pena, Landolfi, Vijande, Passucci, Lavorato y Álvarez. Abajo: Alarcón, Benitez, Ugarte, López y Delgado.

Chacarita Juniors: En los últimos años se habían ido jugadores importantes surgidos del club. Ya no estaban Carlos Ischia, Claudio Marangoni, Carlos Salinas y Miguel Bordón. Tampoco tres viejos bronces del campeón Metropolitano 1969 que fueron parte de la campaña 1978 como Horacio Ricardo Neumann, Carlos María García Cambón y el sanjuanino Luís Recúpero. El equipo se apoyó en la calidad de Hugo Pena, el talento juvenil de Osvaldo Salvador Escudero y Eduardo Emilio Delgado. El polivalente Roberto Passucci era sinónimo de fuerza y entrega.

Mario Rodríguez, viejo goleador del club, comenzó entrenando el equipo. Luego de un par de jornadas asumió Raul Rodríguez Seoane. No le encontró la vuelta. Para el Cuadrangular, la Comisión Directiva contrató a Roberto Anibal Tarabini.

Salvador Zuccotti, presidente de Chacarita Juniors.

Salvador Zuccotti era presidente de Chacarita Juniors. Funebrero de profesión, para el titular tricolor el campeonato era «el más corto y castigado del mundo«. Lo explicó así: «No hubo fútbol hasta marzo por la gira de la Selección. Ahora, los cuatro clubes estamos condenados a jugar oficialmente cuatro meses y pagar trece, contando el aguinaldo. El perjuicio económico será de 250.000.000 pesos nuevos. Esto es dramático. No sé como resolveremos el problema de los jugadores. Sueldos, pretensiones, estatuto de jugadores, prerrogativas y ventajas, todas de primera división«.

Zuccotti también respondió las críticas sobre el armado del equipo de 1979: «No es cierto que Chacarita no tenga un equipo competitivo. Puesto por puesto, le doy justificativos. Le dimos a Racing a Vivalda y trajimos al arquero de Patronato, revelación del último Nacional. El titular es Vijande, suplente de Fillol en el Juvenil. Incorporamos a Raschia, Troncoso, Ugarte y además están Osvaldo Salvador Escudero y Eduardo Emilio Delgado«.

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Las figuritas de Gimnasia 1979.

Gimnasia y Esgrima: El Lobo platense se había preparado para pelear arriba el Metropolitano. Imposible presagiar la pésima campaña con nombres de jerarquía, como Enrique Vidallé, Eduardo Solari, Antonio García Amaijenda, Jorge Forgués u Osvaldo Cerqueiro presagiaban la pésima campaña. El equipo fue dirigido por José Varacka sin resultados. Reemplazado por Ubaldo Antonio Rattín luego de una derrota ante Huracán en el Bosque.

Pero el problema estaba en la cúpula dirigencial. El ciclo de Oscar Emir Venturino al frente del club estaba agotado. Sobre todo porque había votado en forma entusiasta los tres descensos de categoría. Jorge Titarelli asumió a mediados de mayo. Para el titular tripero «La posibilidad de descenso es real pero no queremos imaginarla. Significaría un golpe muy duro. Sabemos que estamos en condiciones de sobrepasar esta situación porque creemos que nuestro equipo tiene qué, por lo menos, darnos la satisfacción de brindarnos esa alegría. Pero en caso de descender, la única forma de mantener el equipo es con patrimonio del club reunido con el esfuerzo de los socios durante quince años». 

Jorge Titarelli, presidente de Gimnasia y Esgrima.

Uno de los caballitos de batalla de Venturino había sido la adquisición del predio Estancia Chica. En tiempos de vacas flacas, el club estaba pensando en vender: «Estamos efectuando una serie de contactos con martilleros para efectuar un loteo de Estancia Chica. Terreno propiedad de Gimnasia, donde concentran los jugadores»

Un plantel armado para hacer una gran campaña, atravesado por problemas extradeportivos: «Puedo decirles que la indisciplina fue uno de nuestros grandes problemas. Aunque también hay que tener en cuenta el clima de nerviosismo. Sin lugar a dudas, apenas termine el campeonato la disciplina sería uno de los puntos a esclarecer». 

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22 de julio de 1979. Empate 0 a 0 ante Gimnasia. Inauguración del Estadio Ciudad de Vicente López. Arriba: Varise, Papandrea, Guyón, Rego, Grimoldi y Gianetti; Abajo: Morelli, Picerni, Pesoa, Gilé y Juárez.

Platense: La vida al filo de la navaja. Desde que los calamares regresaron a Primera División en 1976, siempre estuvieron al borde del descenso. En 1977, el mítico desempate ante Lanús. Al año siguiente, la salvación también llegó la última fecha. Victoria 1 a 0 ante Chacarita en San Martín.

En 1979 las cosas no cambiaron. Un equipo sin figuras que comenzó siendo dirigido por Gualberto Vidal Muggione. Sin resultados, Vladislao Cap tomó la conducción del equipo. Fue el peor equipo del Metropolitano. Los escasos puntos obtenidos no dejaban lugar a dudas. En Saavedra el sueño tenía forma de cemento. Para el Cuadrangular podría inaugurarse el nuevo estadio. Luego de ocho años, los marrones tendrían cancha. No era Manuela Pedraza y Crámer si no el Estadio Ciudad de Vicente López, nuevo anclaje geográfico calamar.

Platense pidió control antidoping en todos los partidos del Cuadrangular de la Muerte.

El presidente Alfredo Ginnani, un autentico hincha de tablón, había asumido el cargo hacía poco tiempo. Todos sus esfuerzos estaban concentrados en la inauguración del estadio. Ginnani pidió antidoping para el Cuadrangular. El presidente calamar declaró en los días previos al inicio del torneo: «El Club Platense, recogiendo manifestaciones hechas públicas, manifiesta la absoluta necesidad de emplear el control antidoping para que todas las instituciones se encuentren en igualdad de posibilidades»

Finalmente, AFA desestimó la posibilidad de instaurar control antidopaje en todos los partidos del torneo y mantuvo su política de controles sorpresivos.

 

 

CONCENTRADOS PARA UN TORNEO DEMENCIAL

El campeonato regular finalizó el 15 de julio de 1979. Al día siguiente, en un salón de AFA se realizó el sorteo del Torneo Reclasificatorio. Partidos de ida y vuelta. El ingeniero Juan José Russo sacó las bolillas delante de los dirigentes de los cuatro clubes. Por diagramación del torneo, Gimnasia jugaría tres partidos consecutivos en el Bosque entre la 2 y 5º fecha. Al revés, Chacarita los tendría en condición de visitante.

Ubaldo Rattín, Vladislao Cap y Luis Artime. Entrenadores de Gimnasia, Platense y Atlanta.

La primera fecha del certamen tendría a Chacarita recibiendo a Atlanta. Por su parte, Platense inauguraría su estadio ante Gimnasia y Esgrima La Plata. No había tiempo que perder. Cada equipo había iniciado una mini-pretemporada.

Atlanta concentró en el predio del Sindicato de Seguro en Moreno. Luis Artime se tenía fe: «El campeonato es difícil pero estamos todos en las mismas condiciones. No soy mago, pero si nos toca el trago amargo de descender no será por falta de preparación»

Luis Artime y sus jugadores en la concentración bohemia.

El viejo goleador abría el paraguas. Era consciente que el mayor déficit de su equipo era la falta de concreción.

Artime decía a la prensa: «Estamos en la misma situación todos. Confiados, pero respetando a nuestros rivales. Veremos que ocurre cuando llegue la hora de la verdad y terminen las especulaciones. Tenemos buenos jugadores, quizá un poco de juventud, que es perjudicial para éste campeonato. Nuestro promedio de edad es bajo y eso puede complicarnos. Pero este será un torneo donde habrá muchas presiones porque bajarán tres de cuatro equipos. No será un torneo para sacar conclusiones porque los jugadores están preocupados: ninguno quiere jugar los sábados«.

Roberto Aníbal Tarabini, entrenador de Chacarita, en 1979.

Roberto Aníbal Tarabini tomó la conducción de Chacarita Juniors para el Cuadrangular.  Conejo había sido un delantero importante de los años sesenta, sobre todo en su paso por Independiente. Su primer trabajo fue psicológico: «Me hice cargo el martes pasado y como ya le hice saber a los muchachos del equipo, mi idea es fortalecer la moral e inyectarles confianza porque ya demostraron que tienen valores individuales para jugarles bien a cualquier conjunto. Mi plan es concentrar en Tandil con los veintidós profesionales para luego comenzar el campeonato«.

«Pienso que no es imposible ganar el torneo. Las fuerzas son parejas y lo que nos puede perjudicar es el programa de partidos, ya que tenemos que jugar tres seguidos de visitante. Pero tengo planificado como haremos los planteos y cada uno variará según el rival a enfrentar porque, si bien todos los equipos que enfrentamos no hicieron buenas campañas, tampoco hay que descuidarse«, declaró Tarabini en la previa del Cuadrangular.

El ex delantero de Independiente y Boca, de 35 años,  transitaba su primera experiencia como entrenador en el ámbito porteño: «Si uno no se embarca en una empresa, en este caso dirigir un equipo, jamás podrá conocer el fracaso, pero tampoco la victoria y el triunfo«.

Platense practica en Ezeiza esperando su primer partido: Gimnasia en la inauguración de Vicente López.

En la concentración del Centro de Suboficiales de la Fuerza Aérea en Ezeiza, Vladislao Cap no quería hablar con la prensa. Quien fuera entrenador de la Selección Argentina en la Copa del Mundo de 1974, sabía que tenía un trabajo intenso. Finalmente, el Polaco habló: «El adversario más complicado será Gimnasia ya que cuenta con un conjunto más armado y hombres de experiencia capaces de desequilibrar en situaciones comprometidas. Por nuestra parte, hace dos semanas que estamos metidos de lleno en éste Petit Torneo. No se si es la experiencia que tienen muchos muchachos en jugarse en circunstancias parecidas, pero el plantel dio un vuelco total. Antes se luchaba sin convicción. Ahora, la situación cambió. Los he visto reunirse dándole vuelta a la cosa y sobre todo, con fe y confianza, que es lo más importante en el fútbol«.

Gimnasia entrena en Estancia Chica bajo las órdenes de Rattin.

Cap desnudó un curioso Talón de Aquiles: «En las diez fechas que dirigí al equipo no tuvimos suerte con los arqueros, que no anduvieron«.

Desde Estancia Chica, Ubaldo Antonio Rattín asumió el rol de favorito que tenía Gimnasia: «Sabemos que es una parada difícil pero considero que no hay grandes diferencias en los cuatro equipos. Los partidos se ganan con goles y acá no cuenta la especulación. Gimnasia saldrá a atacar sin regalar nada, intentando no ofrecer ventajas. Trabajo para salvar a Gimnasia del descenso. No puedo anticipar acontecimientos, pero si todo sale como se planificó, sin dudas que continuaremos en Primera A«. Tan grande era la confianza del Rata que prohibió a la directiva entregar jugadores a préstamo hasta el 31 de diciembre.

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PRIMERA FECHA (Domingo 22 de julio de 1979)

22 de julio de 1979. Julio Grondona coloca un escudo del Club A. Platense de flores junto al mástil del estadio. Inauguración del Estadio Ciudad de Vicente López.

Platense 0-0 Gimnasia. Domingo frío pero soleado. Luego de ocho largos años, Platense volvía a tener casa propia. La Municipalidad de Vicente López habilitó el estadio horas antes del partido inaugural. Los calamares recibieron a Gimnasia. Los actos comenzaron con la Banda Municipal ejecutando diversas marchas al tiempo que los atletas federados del club ingresaban al campo de juego. Luego ingresó Julio Grondona al campo de juego e izó la bandera nacional. Luego de unas sentidas palabras del presidente Alfredo Ginnani se procedió a la bendición de las instalaciones y una masiva suelta de globos y palomas. El estadio, que no contaba con la capacidad actual, estaba colmado. Gran cantidad de público siguió la fiesta y el partido desde el puente de la avenida General Paz.

22 de julio de 1979. Vuela Enrique Vidallé y desvía el remate del rubio Oscar Gile. El arquero fue la gran figura de la tarde.

Platense hizo todo el gasto, pero se encontró con la inmensa figura de Enrique Vidallé. El arquero tripero tapó tres situaciones muy claras de gol y los palos salvaron cuatro veces la meta gimnasista. Tan sólo García Amaijenda puso claridad en la visita. Finalizado el partido, el árbitro Teodoro Nitti expulsó al mediocampista local Rubén Rego por agredir a Miguel Tutino. El semblante en los vestuarios era distinto. Tranquilidad en Gimnasia. Ubaldo Rattín expresó: «Es imposible que un equipo juegue bien aquí. A los jugadores la pelota les quema, no saben que hacer, y optan por tirarla a cualquier parte. Los partidos se planifican, se conversan, pero cuando llega el momento de entrar a la cancha y empieza a jugar el factor descenso, toda la teoría va a parar a saco roto. Gimnasia consiguió un punto de oro y nada más«.

El vestuario calamar fue un canto a la amargura. El más afectado fue el rosarino Miguel Ángel Juárez. En sus pies estuvieron las situaciones más claras del partido. Con lágrimas en los ojos declaró: «Queríamos brindarle un triunfo a la gente de Platense. Yo tenía la ilusión de hacer un gol el día de la inauguración del estadio ¡Qué mala suerte tuvimos! Creamos claras situaciones de gol pero no se nos dio«. El Polaco Cap afirmó: «Tuvimos las mejores oportunidades y no las supimos aprovechar porque los nervios pesan sobre los jugadores. No ganamos por que tuvimos mala suerte«. 

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22 de julio de 1979. Chacarita derrota a Atlanta en San Martín. El arquero Oscar Vijande descuelga un centro ante la mirada de Torres y el salto de Villalba.

Chacarita Juniors 2- 0 Atlanta. Clásico en San Martín. Atlanta salió con un libreto aprendido: salida prolija y juego vistoso. El Patón Atondo era el destinatario de todos los pases y quien hacía jugar a sus compañeros. En el primer tiempo las cosas salieron bien. Sobre todo porque Chacarita era un mar de presiones. Pero Atlanta no tenía gol. Lo tuvo el juninense Omar Atondo, pero tapó Oscar Vijande. Atlanta y su paupérrimo ataque. A los tres minutos del segundo tiempo, habilitación de Astudillo al diminuto Osvaldo Salvador Escudero, quién marcó de emboquillada el primer gol de la tarde. Ahí murió Atlanta. Sobre el final, empujón de Carlos Filipetto a Emilio Delgado que el propio sanjuanino transformó en el segundo gol local. Chacarita, líder del Petit Torneo. Atlanta, 19 partidos sin victorias.

22 de Julio de 1979. Cuando lo tuvo Atlanta. Vijande tapa el zurdazo de Omar Atondo. El ex-Sarmiento fue lo mejor de la visita.

El partido también se jugó en las tribunas. Hinchas de Estudiantes de Buenos Aires y Lanús – con una larga bandera – en la tribuna local. Clima de guerra. En el primer tiempo, la hinchada de Chacarita invadió la tribuna visitante. Piñas. Cadenazos. Luego de largos minutos, la policía puso final a la agresión. Dirigentes de Atlanta se hicieron presentes en el palco de periodistas pero fueron expulsados por sus pares locales. Más tensión. Luego del partido, la dirigencia de Atlanta rompió relaciones con Chacarita enviando el siguiente telegrama: «Agraviados por cobarde agresión en perjuicio directivos, parcialidad y plantel nuestra institución, responsabilizamos la pasividad autoridades de ese club y ello obliga a ruptura de relaciones con esa entidad«. Al día siguiente, el presidente Hugo Masci presentó su renuncia. La misma no fue aceptada por la Comisión Directiva.

Eduardo Emilio Delgado. 19 años. El crack que no fue. Figura de Chacarita en aquellos días.

El pibe Delgado no salía de su asombro. Horas antes del partido había sido designado por César Luis Menotti a integrar el seleccionado mayor que disputaría la Copa América en Bolivia. El sanjuanino decía: «Asumimos la responsabilidad de quedarnos en la A. No es agradable entrar a la cancha pensando que si perdés el fracaso es muy grande«. La siguiente fecha, Chacarita debía visitar el bosque platense. Para Delgado, una final anticipada: «Es el escollo más difícil que deberemos sortear. Allá son muy duros, tendrán el apoyo de su público y pese a que no andan del todo bien, serán un rival exigente». 

En el vestuario visitante, Luis Artime tiró la toalla. La falta de gol de su equipo era exasperante. En un vestuario derrotado declaró: «Acá la cosa es sencilla. En el fútbol para ganar hay que hacer goles y Atlanta carece de toda posibilidad de llegar a concretarlos. Nos faltan delanteros y sin los mismos es muy difícil obtener resultados. Si no hay gol no se gana y no hay inventos. Es más, es casi seguro que no nos concentremos para los próximos partidos. ¿Para qué? Comemos bien, dormimos mejor y en los entrenamientos todo sale perfecto. Sin embargo, en el partido no pasa nada«.

Posiciones: Chacarita 2 puntos; Platense y Gimnasia, 1 punto; Atlanta, sin unidades.

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SEGUNDA FECHA (Domingo 29 de julio de 1979)

29 de julio de 1979. El remate de Juárez supera a Pizzurica y se convierte en el primer gol de la tarde. Fue el primer gol del rosarino en el reducido.

Atlanta 1 – 2 Platense. Tensión en Villa Crespo. Una derrota pondría a Atlanta en una situación de virtual descenso a la B. Para los calamares, ganar también era una obligación. En la primera etapa, mejor el local pero adoleciendo de profundidad en los últimos metros. En el segundo tiempo llegaron los goles. Apareció una figura vital en ésta historia. A Miguel Angel Juárez le decían Bruja. Puntero izquierdo, zurdo cerrado. Surgido en Rosario Central, su velocidad y capacidad de definición serán de enorme utilidad para su equipo. Abrió el marcador a los seis minutos, curiosamente, de derecha. Igualó Carlos Filipetto para Atlanta a los 28. Parecía empate, hasta que la zurda de Juárez puso el 2 a 1 final para Platense.

Esa tarde, Platense inició una cábala muy especial: jugar el primer tiempo con la camiseta blanca y el segundo tiempo de marrón. No la abandonará hasta el final del cuadrangular.

Luis Artime no encontró palabras para explicar la derrota. Apenas balbuceó: «En el fútbol no existe la mala suerte. Atlanta no gana porque no hace goles y para ganar un partido es necesario hacer goles, y muchos«. Pasados los minutos, con más animo, el histórico goleador se animó a reflexionar: «El panorama es muy oscuro para Atlanta. Perdimos los dos partidos jugados. El torneo es muy corto y solo un equipo permanece en Primera. Ya jugué todas las variantes posibles y no tengo nada nuevo que probar. Tengo contrato hasta fin de año. Vine a trabajar, no ha hacer milagros«. 

29 de julio de 1979. Final en Villa Crespo. Picerni, Gianetti y Pesoa alzan los brazos. Importante triunfo calamar.

En el vestuario calamar todo era euforia. Agotado por tantos piques realizados, Juárez declaró: «Me siento inmensamente feliz. No solamente por los goles, sino además porque el equipo ganó, que es en definitiva lo que interesa«. Por su parte, Vladislao Cap expresó: «Hace 25 días que estamos concentrados y aquí nadie se queja. Hasta hace poco eramos punto; quizá con un poco de suerte pasemos a ser banca».

Pero la gran figura de la tarde fue Raúl Humberto Grimoldi. Los compañeros lo llamaban Basura. Surgido en Chacarita Juniors, nunca pudo destacarse como lateral derecho. Hasta que Cap lo ubicó en la mitad de cancha: «Un día, un técnico que no quiero dar su nombre, me puso como marcador de punta. Hacía más de dos años que no jugaba en mi puesto. Cap dijo que faltaba un hombre para reemplazar a Rego y me animé«.

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Gimnasia 3-2 Chacarita Juniors. De antemano, el partido del torneo. Porque eran los equipos que los hinchas y especialistas entendían candidatos para la salvación. Porque los tricolores habían ganado su partido inicial y porque el estadio de 60 y 118 sería una caldera infernal. La prensa bautizó al partido «La Batalla del Bosque«.

La previa de Gimnasia-Chacarita se vivió con inusitada intensidad. Una final anticipada. La Batalla del Bosque.

El partido comenzó en la semana. Chacarita practicó en su estadio. El Conejo Tarabini explicó: «Nosotros salimos a ganar todos los partidos porque aquí, el que pierde, se va a la B. Por lo tanto, mi equipo saldrá a ganar el domingo en La Plata. El partido contra Gimnasia es uno de los más difíciles porque ellos tienen la ventaja de jugar en La Plata tres partidos seguidos, pero nosotros no damos ni daremos ninguna ventaja«. Chacarita tendría su apoyo en La Plata: en la semana se habían agotado las localidades y veinte micros llevarían al público tricolor a la capital provincial.

Los triperos esperaron el duelo concentrados en Estancia Chica. En la semana, Rattín ensayó una variante táctica. Nélson Forgués en la punta izquierda en lugar de Miguel Tutino, pasando éste a ocupar el lugar de Eduardo Solari. El pueblo tripero estaba movilizado. El sábado anterior al partido se pautó una concentración en Plaza San Martín y desde allí recorrerán en caravana distintos barrios platenses.

La noche anterior al partido, la barra tripera se acercó a Estancia Chica. La imagen fue espectacular, porque cada integrante portaba una antorcha. Pidieron hablar con los referentes. Salieron Enrique Vidallé, Víctor Esquivel, Jorge Pellegrini y Ubaldo Rattín. El capo de la hinchada los apretó: «La hinchada les va a dar todo el apoyo que haga falta. Vamos a copar todas las canchas hasta el último partido. El respaldo va a ser total. Pero si vemos que uno sólo de ustedes, uno sólo, no pone todo lo que tiene que poner en la cancha, las consecuencias van a ser para todos«. Dicho esto, el grupo, con sus antorchas, se fue por donde vino al grito de «El Lobo no se va.. el Lobo no se va…». Pasados los años, algunos testigos del encuentro dicen que no fue para nada amistoso. Que se empuñaron armas de fuego y amenazas para aquellos jugadores sospechados de ir para atrás.

29 de julio de 1979. Oscar Pérez marca el 2 a 1 para Gimnasia. Parecía partido liquidado. Faltarían dos nuevas emociones.

Llegó el domingo. Una multitud en el bosque. Tarde nublada y fría. Un partido lleno de goles y emociones. A los 28 minutos, el lateral Víctor Hugo Esquivel abrió el marcador para Gimnasia con un soberbio cabezazo. Euforia tripera. A los 37 minutos, tiro libre para Chacarita. Rubén Giordano, camiseta número 10, metió la pelota en el arco custodiado por Enrique Vidallé. Así finalizó la primera etapa. El segundo tiempo fue un ida y vuelta constante. A la media hora, ataque local. El lateral Alberto Alí ingresó al área tricolor con peligro y es golpeado por el recién ingresado Carlos Alarcón. Abel Gnecco cobró penal. Oscar Benjamín Pérez puso 2 a 1 a Gimnasia nuevamente arriba. Cuando terminó el partido, el defensor declaró: «Cuando fui a tirar el penal tenía el mundo sobre la cabeza. Pero le pegué con todo  fue gol«.

29 de julio de 1979. Uno de los ataques de Chacarita sobre la meta defendida por Enrique Vidallé.

Pero las emociones no finalizaron allí. 42 minutos del segundo tiempo. Centro sobre el área local y la aparición de Hugo Pena para igualar el partido. Delirio de los dos mil hinchas funebreros presentes en 60 y 118. Parecía que el partido finalizaba igualado. Segundo minuto de adicional. Alberto Demetrio Villarreal, camiseta número 15 de Gimnasia, se metió en el área visitante. El centro bajo pasó entre mil piernas pero pudo estirar su botín derecho para convertir el tercer gol de su equipo. El Monito salió gritando como loco. La Plata en trance. El héroe de la tarde comentó: «Ahora todo está dado para que podamos salir airosos de un torneo terrible«.

29 de julio de 1979. Víctor Hugo Esquivel marca el primer gol en La Batalla del Bosque.

El vestuario tripero rebalsó de optimismo. Tal vez, demasiado. Entendían que éste era el partido de la salvación. Tanto que el técnico Ubaldo Rattín declaró: «Con esto comienza otra etapa. Hacía mucho que no ganábamos. Moralmente, ya nos salvamos. El camarín funebrero fue un velorio. Hugo Pena se quejó del tiempo adicionado: «El partido no terminaba nunca. Cuando hice el gol del empate le pregunté a Gnecco cuando faltaba y me dijo tres minutos. Después jugamos como seis. ¿Tenía un reloj de goma?«.  Para Anibal Tarabini «lo más justo hubiera sido un empate«. Minutos después de finalizado el partido, el entrenador funebrero se fundió en un gran abrazo con su par tripero. Tarabini y Rattín habían sido compañeros en la Copa del Mundo Inglaterra 1966 y en Boca Juniors. Con lágrimas en los ojos, el Rata miró a su amigo y le dijo: «Anibal, siquiera nos pudiésemos salvar los dos…»

La Plata salió a celebrar el triunfo tripero. Avenida 7, epicentro del festejo. Una larga caravana de autos hicieron tronar sus bocinas. Del vestuario, el plantel gimnasista visitó al pibe Leandro Román, integrante de las infantiles del club, internado en grave estado. El capitán Vidallé le regaló la pelota del partido. En La Plata había aroma a salvación.

Posiciones: Gimnasia y Platense, 3 puntos; Chacarita, 2 puntos; Atlanta, sin unidades.

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TERCERA FECHA (Domingo 5 de agosto de 1979)

5 de agosto de 1979. La estirada de Mario Quinteros no alcanza a detener el remate de Oscar Pérez. Gimnasia venció a Atlanta con este gol.

Gimnasia 1-0 Atlanta. ¿Que posibilidad tenía Atlanta de salvarse? Casi nulas. ¿Que chances tenía Gimnasia de no soportar la presión de ganar en su estadio? Muchas. El equipo platense ante la obligación de derrotar a un equipo con una anemia ofensiva nunca vista. Pero las piernas pesaban mucho en el Paseo del Bosque. Rattín pobló el equipo con jugadores de características ofensivas: Miguel Tutino, Antonio García Amaijenda, Osvaldo Cerqueiro, Carlos Seppaquercia y Jorge Nelson Forgués. El único gol llegó por un penal cobrado por Arturo Iturralde a los 37 minutos de juego que señaló Oscar Pérez. Atlanta hizo todo para ganar, pero no podía convertir un gol. La hinchada local calló los últimos veinte minutos. Pedía la hora a los gritos. Finalmente, llegó la victoria. Para Gimnasia, el liderato del campeonato. Para Atlanta, la B.

En el vestuario visitante nadie quería hablar. Tan sólo el defensor Adrián Bianchi se animó a quejarse del penal sancionado: «La pelota pegó en mi estómago cuando salí a cubrir a Forgués. Me dio mucha bronca porque el juez estaba muy cerca. Del resto, mejor no acordarse. Es increíble, debimos ganar porque jugamos mejor, sin embargo los dos puntos terminaron en La Plata». 

Para Rattín, su equipo había ganado un partido de vida o muerte: «Gimnasia no jugó bien, pero lo reitero, estos partidos son de vida o muerte. De seis puntos sacamos cinco y eso es fundamental. Platense viene muy bien y habrá que ver que pasa el domingo. Ganando quedamos a un paso. Si no lo hacemos, el panorama se complica«

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5 de agosto de 1979. Diez minutos de juego. Luis Ugarte derrota al petiso Aldo Varise. Chacarita en ventaja.

Platense 2-1 Chacarita Juniors. En Vicente López, clima de clásico. Partido caliente. Dos horas antes del partido estaban agotadas las populares. Al momento de iniciarse el encuentro, no cabía una aguja en el nuevo estadio. Ochenta y siete millones de recaudación. Junto a la barra de Chacarita se unieron la de Ferro, All Boys – y muy curiosamente – Tigre. Tanto que al sacar una bandera del club de Victoria, la hinchada calamar coreó: «y ya lo ve…y ya lo ve…son los eternos de la B«. Junto a la hinchada de Platense, un grupo de hinchas de Defensores de Belgrano.

5 de agosto de 1979. ¡Platense vive! Juárez,a punto de convertir el empate marrón.

A los 10 minutos, el puntero izquierdo Luis Ugarte remató al arco. La pelota golpeó el palo derecho del petiso Varise. El propio wing recogió el rebote para abrir el marcador en Vicente López. Cuando peor estaba Platense, apareció su goleador. Miguel Angel Juárez volvió a ser decisivo. A los veinte minutos, gran jugada de José Luis Petti quien lo habilitó mano a mano ante Oscar Vijande. El goleador definió con clase para igualar el partido.  Segundo tiempo. A los diez minutos, Alberto Ducatelli expulsó a Domingo Morelli y Ugarte por forcejear. Ambos equipos con diez. Raul Grimoldi fue la gran figura del partido. Veintiseis minutos. El barbado mediocampista avanzó con la cabeza levantada y habilita al rosarino quién da vuelta el partido.

5 de agosto de 1979. El Mono Petti gambetea a Francisco Lavoratto. El ingreso del delantero será importante en Platense.

En los vestuarios cada entrenador tuvo una visión particular del partido. Para el Polaco Cap «El pizarrón está comenzando a funcionar«; Era cierto: la línea de cuatro volantes era la clave de Platense: Carlos Picerni, Raul Grimoldi, Oscar Gilé y Américo Pesoa.

Conejo Tarabini fue lacónico: «Perdimos por giles«. El capitán Hugo Pena fue la gran figura de la cancha, pero no podía con la bronca: «Aprovecharon dos errores para vencernos. Si al menos hubiéramos sacado un punto. Pero nos vamos derrotados. Te juro que estaría mucho más contento si hubiera jugado mal y hubiéramos ganado. Chacarita planteó bien el partido, pero cometió dos errores tontos que nos costaron el partido. A veces juro que no entiendo que nos pasa». 

La Bruja Juárez, buscado por todos. Hasta Juan Carlos Lorenzo, entrenador de Boca Juniors, estaba en el estadio siguiendo a la nueva estrella calamar. Dos goles a Atlanta, otro par a Chacarita: «Tengo la suerte de hacerlos, pero lo importante de Platense es el empeño de los muchachos. Esto es muy difícil aunque nos propusimos salvar a Platense y sé que lo lograremos«. Se decía que Boca estaba dispuesto a pagar 250.000 dólares – un dineral – por el puntero rosarino.

José Luis Petti

Pero el más feliz era José Luis Petti. El puntero derecho reapareció y lo hizo con todo. Sobre todo en la soberbia habilitación – mas de treinta metros – a Juárez en el segundo gol. En el vestuario, el Mono tenía palabras de agradecimiento a su entrenador: «Cap siempre tuvo razón. Tiene un profundo conocimiento del ser humano. Te explico, contra Gimnasia perdimos goles imposibles. Cuando todo el mundo comenzó a pensar en que la suerte no estaba de nuestro lado, salió a aflorar la calidad del técnico. Nos hizo comprender, que el equipo había jugado bien, que ésto se podía repetir aún siendo visitantes«.

Posiciones: Gimnasia y Platense, 5 puntos; Chacarita, 2 puntos; Atlanta, sin unidades.

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CUARTA FECHA (Domingo 12 de agosto de 1979)

12 de agosto de 1979. Francisco Lavoratto mete la pelota entre Mario Quinteros y su primer palo. Primer gol de Chacarita en el clásico.

Atlanta 0 – 3 Chacarita Juniors. Clásico en Humboldt y Padilla. Para Atlanta, la posibilidad de quitarle chances al eterno de rival de mantener la categoría. Para los funebreros, ganar era la única opción posible.

Semana polémica en San Martín. Los tricolores debieron ceder al Pichi Escudero a la Selección Juvenil de cara al Mundial Juvenil de Japón. El futbolista viajó la tarde anterior al partido ante Atlanta. Diego Maradona se quedó un día más, disputando un amistoso entre Argentinos Juniors y Talleres. Esa distinta vara que tuvo AFA con Maradona resultó incendiaria para los dirigentes tricolores.

Atlanta muy bien parado. Prolijo. Con el veterano Roberto Espósito como imán en el medio. Arriba, las combinaciones entre Carlos Carrió y el pibe Torres eran efectivas. Pero Atlanta no tenía gol.  A los 38 minutos, el lateral izquierdo Francisco Lavorato batió a Quinteros. Chacarita en ventaja. Atlanta buscó la igualdad. El central Carlos Raschia era un portón tricolor. El empate estaba al caer. Artime ingresó a José Luis Alvarez y Mario Franceschini por Villagra y Carrió. Pero los locales no podían hacer un gol. Chacarita aprovechó y terminó goleando. A los 43 del segundo tiempo, Rubén Giordano recibió de Delgado y luego de eludir a Quinteros definió con toque corto. Delirio en la popular visitante. Dos minutos más tarde, Roberto Passucci habilitó a Alberto Gizzi, quién convirtió el tercer gol de Chacarita con violento disparo.

12 de agosto de 1979. Festeja Chacarita el segundo gol en Villa Crespo. Con la camiseta 14, Roberto Anibal Passucci.

En San Martín volvió la fe. El técnico Roberto Tarabini así lo hizo saber: «La esperanza es lo último que se pierde. Chacarita tiene todavía posibilidades de quedarse en Primera. Estamos trabajando muy bien y hoy el plantel respondió al pie de la letra las indicaciones. Ahora tenemos dos partidos en nuestra cancha y no debemos perder siquiera un punto«. Quien seguía amargado era Tomate Pena. Para el defensor, el triunfo calamar en el Bosque fue un mazazo: «Ese triunfo no nos ayuda para nada. Ahora tenemos que depender de otros resultados y eso nos preocupa bastante. Nuestra chance de salvarnos del descenso es muy escasa». 

Luis Artime pensaba en el futuro: «No hay nada que explicar. No hacemos goles ni en los entrenamientos. Para ganar hay una sola forma de conseguirlo y es a través de la red contraria. Nosotros no la visitamos nunca y punto. ¿El futuro? Yo sigo al frente del equipo. Todos los integrantes del plantel sin transferibles. Además, pienso que para la mayoría sería beneficioso un cambio de camiseta. No porque sean malos jugadores, sino que un traspié así es difícil de superar». 

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Entrenamiento de Platense en Ezeiza. Días previos al partido decisivo ante Gimnasia.

Gimnasia 0 – 2 Platense. En el Bosque Platense se jugaba el verdadero partido del campeonato. Si el Lobo vencía podía sacarse la mochila del descenso. Con sólo un punto de los próximos cuatro en juego estaba salvado. Pero los calamares venían en alza. En los días previos al choque decisivo, Vladislao Cap abrió las puertas de la concentración calamar de Ezeiza. La rutina de entrenamiento era demoledora: a las 8 de la mañana, gimnasia bajo las órdenes del profesor Barcia. Cinco kilómetros de trote. El resto de la mañana, velocidad en obstáculos. Luego de almorzar, siesta y fútbol por la tarde. «Estamos trabajando todo el día. En los ratos de descanso aprovechamos para analizar errores. Nadie se enoja cuando se lo hace notar. Gimnasia será un rival muy duro. Tengo mucho respeto pero se le puede ganar. Pero prefiero encarar la situación de otra manera: al Lobo se le debe ganar«, declaró Cap.

12 de agosto de 1979. Ni la Pantera Rosa ni Titanes en el Ring. Show para pibes en la previa de Gimnasia-Platense.

La Plata vivió el partido en forma especial. El idea general era clara: si Gimnasia gana, se salva. El denominado Grupo de Movilización Tripero tuvo una idea poco común: montó un espectáculo con payasos, magos, suelta de globos y palomas dentro del campo de juego. El pueblo gimnasista llenó desde temprano el estadio del Bosque. Clima de final. Luego del espectáculo para los pibes, otro de tango y folklore. Entre canción y canción, los artistas pedían aliento para el equipo. Uno de los artistas interpretó el tango «El sueño del pibe«. En vez de citar a «Baldonero, Martino y Boyé«, el joven cantó que su sueño era ser un «Montagnoli, Tutino o Forgués«.

12 de agosto de 1979. La jugada que pudo cambiar el partido. Claro penal de Luis Papandrea al Tano García Amaijenda no sancionado por Romero.

Pasadas las 13.00 arribó el grueso de la hinchada calamar. Trompadas entre ambas hinchadas. A las 14.00 arribó el micro con el plantel visitante. Los dirigentes visitantes sabían que los querían desviar hacia una entrada junto a la tribuna local. El presidente Alfredo Ginnani exigió que el micro fuera estacionado sobre un portón que comunica directamente a los vestuarios. La policía accedió. Más de doscientos hinchas triperos se agolparon junto al micro moviéndolo al grito de «De la Plata no se van«. En ese momento, hizo su ingreso al estadio el Almirante Emilio Massera, hincha de Gimnasia. Recibido por las autoridades del club en el Palco de Honor, recibió tibios aplausos de la platea oficial. Finalmente, luego de cincuenta largos minutos, los jugadores calamares pudieron bajar del micro e ingresar al vestuario.

12 de agosto de 1979. La Bruja Juárez convierte el segundo gol de Platense en 60 y 118. La salvación calamar a sólo un paso.

En el campo de juego, la responsabilidad fue demasiada para los jugadores de Gimnasia. Platense jugó tranquilo. Confiado en su fútbol. La gran figura de Raul Humberto Grimoldi manejando los hilos del partido y el rubio Oscar Ángel Gilé prodigándose por toda la cancha. A los 16 minutos de juego, Carlos Picerni inició el ataque calamar. Falló Carlos Pellegrini en la marca. Recibió habilitado José Luis Petti quién abrió el marcador. Gimnasia no supo que hacer. Sólo García Amaijenda tenía algo de claridad. 29 minutos. Petti habilitó en cortada a la Bruja Juárez. Oscar Pérez lo derriba dentro del área. El árbitro Jorge Romero, con tranco lento, fue acercándose al área. Una vez que se ubicó junto a Juárez, recogió la pelota y señaló el punto penal. Explosión en la tribuna visitante. Juárez convirtió su quinto gol en el Petit Torneo, señalando el 2 a 0 final.

12 de agosto de 1979. Festejo calamar en La Plata. Media salvación en el bolsillo.

Gimnasia buscó el empate. García Amaijenda se metió en el área. Se descontaba el descuento. El central Luis Papandrea lo golpeó con ambos pies. Jorge Romero no pitó penal. El Bosque era un infierno. No sólo Gimnasia no se salvaba del descenso sino que complicaba su situación. Aquella tarde las diferencias también estaban en los arcos. Enrique Vidallé era un arquero sensacional. Tanto que en esos días reemplazó a Ubaldo Fillol en la Copa América. Jugó en el Maracaná ante Brasil días antes del encuentro ante Atlanta con notable solvencia a pesar de la derrota. Pero aquella tarde no salvó a su equipo. Enfrente, un desconocido llamado Aldo Eduardo Varise. Fue su tarde. Un león suelto en el Bosque. Cap no encontraba arquero en aquel 1979. No lo habían conformado Salvador Daniele ni Oscar Luraschi. Se la jugó con un arquero sin partidos oficiales. Cuando terminó el encuentro, Varise declaró: «Nosotros para jugar estos campeonatos tenemos garra y fuerza. Sino hay que recordar cuando le ganamos a Platense. Este año también lo lograremos porque tenemos equipo y el apoyo necesario. Sino me crees, pregúntamelo cuando Platense juegue el primer partido del Metropolitano 1980«.

12 de agosto de 1979. Américo Pesoa gambetea a Vidallé. Pudo ser el tercer gol calamar en el Bosque.

El vestuario visitante era pura algarabía. «¡Platense no se va!…¡Platense no se va!» el mismo grito que acompañó el milagro de 1977. La vida al límite. El Polaco Cap era un afiche de la felicidad: «Nada nos sorprendió. Durante la semana hablamos del clima que íbamos a encontrar; de como es la hinchada de Gimnasia. Los muchachos no se dejaron llevar por los gritos y fueron por la victoria. Son dos puntos que valen oro. Platense está a un paso de la salvación pero hay que ganar el domingo a Atlanta para asegurarla«. Por su parte, el Mono Petti aseguró: «En el gol, el pase de Picerni me vino de perillas. Solo tuve que pegarle. Mañana me voy a pescar. Las cábalas hay que mantenerlas». 

Describir el vestuario local era imposible. Infinita tristeza. Rattín manifestó: «Siempre sostuve que no sabemos definir. Ellos se vieron beneficiados por un penal inexistente. Luego los nervios se adueñaron de mis jugadores. Aun quedan esperanzas, pero hoy era la gran oportunidad. La verdad, lo lamento muchísimo. Nosotros seguiremos trabajando con el empeño de siempre; no vamos a bajar los brazos por nada del mundo». 

En su brillante libro «Nuevas historias negras del fútbol argentino«, el periodista Alejandro Fabbri da cuenta del enojo de Rattín hacia Jorge Romero: «¿Y ahora? ¿Que hará el Tribunal de Penas con éste señor? sancionarlo, no. Lo mejor sería borrarlo del registro de AFA. Este árbitro es el responsable de enviar una institución como Gimnasia al descenso». El clima en 60 y 118 era de violencia. 

«El cuento del Lobo hecho caperuza en su bosque«, tituló Crónica en portada. Dentro del campo de juego, Platense había demostrado que los hinchas no ganan partidos. El pueblo tripero reconoció la entereza de Platense aplaudiendo al equipo cuando salió del estadio. Toda la bronca estaba puesta en sus jugadores. La Plata era pura impotencia. Llantos e insultos. Gimnasia debía jugar los próximos dos partidos fuera de casa.

Posiciones: Platense, 7 puntos; Gimnasia 5 puntos; Chacarita, 4 puntos; Atlanta, sin unidades.

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QUINTA FECHA (Domingo 19 de agosto de 1979)

D´Artagnan, Carlos Picerni y Roberto Gianetti. Confianza calamar de cara a las últimas dos fechas.

Platense 1-0 Atlanta: Luego del triunfo en el Bosque, Platense dependía de Platense para mantener la categoría. Surgían sonrisas. En una entrevista en la semana previa al enfrentamiento contra Atlanta, Carlos Picerni, Roberto Gianetti y D´Artagnan, titán de la Troupe de Martín Karadajián – fanático de Platense y amigo del plantel – se acercaron a la redacción de Crónica. La fe por sobre todo: «El domingo anterior al comienzo del cuadrangular fuimos a Luján con Rego, Grimoldi y Morelli – dijo Picerni – Compramos seis velas, una para cada partido y una virgencita. La estatua de la virgen la llevamos a todas las canchas y la colocamos en el vestuario. Una vez finalizado el encuentro yo soy el encargado de guardarla para llevarla nuevamente a la concentración junto a las velas«. Por su parte, Gianetti se preparaba para recorrer otros setenta kilómetros hasta la basílica: «Si se nos da, ésta será la cuarta vez que hago el recorrido caminando a Luján. La primera vez fue cuando ascendimos a Primera División; luego cuando nos salvamos del descenso ante Lanús; después el año pasado y ojalá que éste año realice el mismo recorrido». 

19 de agosto de 1979. Raul Grimoldi toca ante la marca de Roberto Espósito y Filipetto.

Atlanta, ya descendido, visitaba Vicente López. Por primera vez, Platense era banca. ¿Cómo asimilaría la presión?. Partido durísimo. En la tribuna local, los ojos en el campo de juego y los oídos en San Martín. Como todo el torneo, Atlanta con el control de la pelota. Un mediocampo de lujo: Carlos Carrió, Roberto Espósito y Omar Atondo. Platense no podía con los bohemios. Pasaban los minutos y afloraban los nervios. 41 del primer tiempo. Apareció el goleador. Miguel Ángel Juárez fue a buscar una pelota cerca del banderín de córner. Se fue acercando al área. Gambeteó a  Adrián Bianchi y Hugo Salomón Abdala y definió junto al palo derecho de Mario Olivares. La pelota, débil, pasó por debajo del cuerpo del mendocino Enrique Reggi. Golazo y delirio calamar. Pero en el segundo tiempo llegaron las brusquedades. A los siete minutos, Carlos Espósito expulsó al lateral bohemio Filipetto. Minutos más tarde, el goleador Juárez vio la roja por agredir a Raffaelli sin pelota. Los hinchas enloquecieron. No estaría la carta goleadora del equipo en el partido definitorio.

19 de agosto de 1979. El Mono Petti y la marca bohemia.

¡Platense no se va! ¡Platense no se va! El grito que fue de Vicente López a Saavedra. Con sólo un punto, Platense estaría salvado. El vestuario calamar se sabía en primera división: «Es un equipo de sacrificio. Acá el lema fundamental es la humildad y predisposición al trabajo. La voluntad de los muchachos y concentración nos permite vivir este momento. De cualquier forma recién el próximo domingo podremos hablar de salvación. Feliz de haber inculcado al plantel que ningún resultado hablaba de una definición», contó satisfecho el Polaco Cap.

Por su parte, Hugo Masci declaró en el vestuario visitante: «Artime está confirmado para el próximo campeonato. Estamos contentos de tener una persona como él en la conducción del equipo. No tenemos que ratificarle nuestra confianza porque nunca la hemos perdido. ¿El futuro? Con fe y sacrificio volveremos a jugar los domingos«. Atlanta volvía a jugar los sábados luego de 24 años.

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19 de agosto de 1979. Vijande vuela pero nunca va a llegar. Primer gol de Gimnasia en San Martín.

Chacarita Juniors 1-2 Gimnasia. Clima de guerra en San Martín. Los dos equipos necesitados de ganar. Para los locales, otro resultado significaba descender luego de veinte años en la máxima divisional. En la semana, Chacarita Juniors presentó una protesta hacia AFA por el caso Escudero. Atlanta había cedido a su juvenil Alfredo Torres, pero no había realizado reclamo alguno. El presidente tricolor Salvador Zucotti prendió el ventilador: «Algo hay que hacer para no continuar siendo avasallados por AFA. Este torneo carece de seriedad competitiva. Mandar tres equipos al descenso era una barbaridad, encima Talleres se suma al Metropolitano sin haber intervenido al torneo de permanencia. Digo esto porque Chacarita ya está condenado a jugar en la B». 

19 de agosto de 1979. Miguel Tutino entierra a Chacarita con su segundo gol.

Dentro de la cancha, Gimnasia manejó mejor los nervios. Primer tiempo tedioso. Sin nadie que arriesgue. Con el gol de Platense en Vicente López, ambos equipos estaban obligados a salir. Seis minutos del segundo tiempo. El Bocha Forgués desbordó por derecha y envía el centro pasado. Jorge Cragno se tropieza pero aparece Miguel Tutino para abrir el marcador. Desesperación funebrera. Matar o morir. Gimnasia especuló con el contragolpe hasta que salió. 21 minutos. Cragno desequilibró a la defensa tricolor, habilitó a Tutino que marcó el segundo gol tripero. En el festejo sucedió algo inaudito: el masajista de Chacarita, un tal Netti, ingresó al campo de juego y le pegó una patada a Alberto Villarreal. Abel Gnecco lo expulsó del campo de juego. Nervios. Hugo Pena agarró la bandera. Un jugador limpio, elegante. En la desesperación le pegó un patadón a Villarreal. Gnecco no lo quiso expulsar. Pena lloraba. Desde la tribuna bajaba el canto en forma de reconocimiento: «Tomate corazón«. Sobre el final, Alberto Gizzi consiguió el descuento funebrero. Pasadas las cinco de la tarde, el Cuadrangular de la Muerte se había cobrado su segunda víctima.

19 de agosto de 1979. Insólito. Luego del segundo gol tripero, el utilero de Chacarita ingresó al campo de juego para pegarle una patada a Villarreal. Abel Gnecco lo expulsa.

La tristeza había invadido ambos vestuarios. El resultado de Platense era lapidario para ambos clubes. Chacarita había descendido. Gimnasia tenía una chance: ganar en Villa Crespo y esperar que Chacarita derrote a Platense para forzar un desempate. En el vestuario local, Hugo Pena declaró: «Es la primera vez que desciendo y estoy muy triste. Sobre mi transferencia no se nada ni me preocupa. Mi contrato con Chacarita vence el domingo; veremos que pasa«. Conejo Tarabini acongojado replanteó su futuro profesional: «Es mi primera experiencia y fue muy triste. Después de Platense resolveré; aunque quizá vuelva a mis negocios en Tandil«.

Ubaldo Rattín se descargó ante la prensa: «La idea era salir al empate en el primer tiempo y apurar con todo en el segundo. Salió redondo. Hay ahora una instancia más. Pero nosotros estamos trabajando bajo una crisis nerviosa muy grande. Hay custodia policial en la concentración del plantel porque teme ser agredido por los hinchas. De todas maneras hay vida y cuando hay vida hay esperanza». 

Posiciones: Platense, 9 puntos; Gimnasia 7 puntos; Chacarita, 4 puntos; Atlanta, sin unidades.

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SEXTA FECHA – ULTIMA – (Domingo 25 de agosto de 1979)

25 de agosto de 1979. Primer gol bohemio en claro off side. Gutierrez comienza la protesta. Vidallé, resignado.

Atlanta 3 – 1 Gimnasia: Domingo soleado. Casi primaveral. River Plate campeón Metropolitano 1979 luego de superar a Vélez Sársfield en ambas finales. En la madrugada, la Selección Juvenil había goleado 5 a 1 a Indonesia en su paso inicial hacia la gloria. En Villa Crespo y San Martín se jugaba la última fecha del Cuadrangular de la Muerte. Para Gimnasia dos objetivos: ganar y rezar. Derrotar a Atlanta, que había perdido todos los partidos del campeonato y estaba a punto de completar un récord singular: no ganar ningún partido en la temporada con sólo un gol de un delantero.

25 de agosto de 1979. Jorge Forgués se va expulsado de la cancha. Gimnasia terminó con 9 su tarde más triste.

Ubaldo Rattín confirmó un equipo con experiencia: Enrique Vidallé; Víctor Esquivel, Juan Carlos Pellegrini, Oscar Gutiérrez y Alberto Alí; Miguel Tutino, Avelino Verón y Jorge Cragno; Alberto Villarreal, Dougall Montagnoli y Jorge Nelson Forgués. El mundo Gimnasia sabía que la parada era difícil. A los lógicos nervios y presiones, los árbitrajes eran un tema delicado. En 60 y 118 entendían que los árbitros habían perjudicado al club. Si la empresa era complicada para Gimnasia, se hizo cuesta arriba a los 12 minutos. Mario Franceschini habilitó a Jorge Gilberto Villagra, en clara posición adelantada. El línea levantó la bandera pero el árbitro Teodoro Nitti habilitó.  El delantero eludió a Vidallé y abrió el marcador para Atlanta. ¡Gol de un delantero! Toda la bronca tripera tenía como destinatario al hombre de negro.

25 de agosto de 1979. Avelino Verón, de penal, convirtió el único gol tripero. Fracaso rotundo de Gimnasia.

Atlanta buscó más. 22 minutos de juego. Contragolpe bohemio. José Luis Álvarez habilitó a Daniel Olivares en posición adelantada. ¡Otro off side! Nitti no lo sancionó. El centrodelantero definió con tiro bajo. Atlanta 2 a 0. La tribuna local apenas festejó los goles. En La Plata se vislumbraba el descenso. A los 45 minutos de esa etapa inicial, falta de Raffaelli a Alberto Villarreal. Penal para Gimnasia. Avelino Verón, con fuerte remate, descuenta para el Lobo.

Los últimos 45 minutos fueron pura impotencia. Gimnasia se sabía en la B. Nitti fue dueño de todos los reproches. A los quince minutos, el árbitro expulsó a Víctor Esquivel por una patada. Minutos más tarde, el Bocha Forgués vio la roja. Gimnasia descontrolado. El Rata Rattín se acercó al árbitro para increparlo. También fue expulsado. La hinchada de Gimnasia comenzó a gritar «Nitti corazón, Nitti corazón» en forma socarrona. Media hora de la segunda etapa. Horacio Pizzurica convirtió el tercer gol bohemio, para algunos, también adelantado. El equipo de Artime se destapó aquella tarde. La hinchada tripera abandonó el estadio en un mar de lágrimas. Los hinchas bohemios cantaban su descontento a la comisión: «Tenemos cancha de tenis, agua caliente también, pero estos hijos de puta, nos mandaron a la B«. Luego entonaron otro cantito que decía: «Vayanse todos los de la comisión, nosotros somos hinchas de Atlanta, hinchas de Atlanta de corazón«. Final. Gimnasia descendía luego de 27 temporadas en la A. El Día de La Plata tituló: «La tarde más triste de los gimnasistas». 

25 de agosto de 1979. No hay nada más que hacer: Gimnasia se fue a la B.

En el vestuario local, Luis Artime planeaba la próxima temporada: «El 4 de septiembre iniciamos el trabajo con vistas al próximo campeonato de Primera B. En noviembre los jugadores tendrán sus vacaciones y luego continuaremos la puesta a punto«.

Del lado tripero, Rattín no titubeó: «A Nitti lo salvó que ganó Platense, si no…«. El histórico referente xeneize descargó su bronca y angustia: «Ya no hay mas nada que decir. Solo a nosotros nos cobran tres goles en off side. Uno más viciado de nulidad que el otro. Por suerte para el árbitro ganó Platense y no pasa nada, sino no sé si termina el partido«. El vicepresidente Ernesto Barletti pidió tranquilidad: «El golpe es muy grande pero hay que apoyar a la entidad. Nosotros somos nuevos en la patriada pero nos sobrarán brazos para salir a flote«.  La situación de Enrique Vidallé era singular: figura en la Selección Argentina y descendido. El arquero expresó: «Es un momento muy feo el que vivo, pero el fútbol es así. Ofrece las dos caras y da la posibilidad de rehabilitación. Nosotros sellamos nuestro destino con la derrota frente a Platense en La Plata y después de ahí ya todo se tornó demasiado incierto hasta este lamentable final«.

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25 de agosto de 1979. El equipo de Platense que ganó el Cuadrangular. Arriba: Papandrea, Morelli, Varise, Guyón, Ginanni y Grimoldi. Abajo: Gianetti, Picerni, Petti, Gilé y Pesoa.

Chacarita Juniors 1-2 Platense:  Desde temprano una caravana de hinchas calamares colmó la tribuna de calle Mitre. Más de diez mil hinchas con el marrón en el corazón. Platense cerca de otro milagro. De antemano, era el más débil de los cuatro equipos que encaraban el Cuadrangular. Se destapó como un equipo sólido y utilitario. Para Chacarita, la posibilidad de arruinar la fiesta calamar. Clima de extrema tensión en las tribunas.

Vladislao Cap puso en cancha a Aldo Varise; Roberto Gianetti, Héctor Papandrea, Jorge Guyón y Claudio Ginanni; Carlos Picerni, Raul Grimoldi, Domingo Morelli y Oscar Gilé; Domingo Pesoa y José Luis Petti. En el banco de suplentes: Salvador Daniele, Luis Sánchez Sotelo, Juan Aguirre, Rubén Rego y Ernesto Ulrich.

25 de agosto de 1979. Primer gol calamar en San Martín. Jugadón de Grimoldi y definición de Pesoa.

Platense fue dueño de las acciones. Tan sólo el corazón de Hugo Pena ponía freno al dominio calamar. El medio calamar tenía clase y cábala: el Toro Morelli, Basura Grimoldi y Carlitos Picerni tenían frondosas barbas.  La batuta la portó Basura Grimoldi. 35 minutos de juego. El número 5 arrancó con espacios. Combinó con Petti, quién ganó la espalda a Raschia. Grimoldi levantó la cabeza y habilitó al entrerriano Américo Pesoa abrió el marcador. Platense salvado. «Que Platense es de primera…de primera no se va«, cantaban los miles de hinchas calamares en San Martín. Petti y Pesoa querían hacer el gol de su vida. Se sabían ganadores. Vijande salvó a Chacarita un par de veces.

25 de agosto de 1979. El abrazo emocionado de Juárez, Gilé y Picerni.

Atlanta derrotaba a Gimnasia. La salvación garantizada. Platense siguió buscando el arco rival. A los 11 minutos del segundo tiempo, Grimoldi – nuevamente – habilitó al Mono Petti, quién marcó el segundo gol calamar. Final a toda orquesta del equipo de Cap. Sobre el final, Rubén Alcides Giordano convirtió un golazo que fue el descuento de Chacarita Juniors. La hinchada calamar se reía del infortunio tripero cantando el infantil: «Juguemos en el bosque mientras el lobo ya no está«. Cuando las primeras sombras de la tarde caían sobre San Martín, Jorge Romero pitó el final del partido. La quimera calamar se hizo realidad: Platense se había salvado del descenso.

Festejo enloquecido. En las tribunas y dentro del campo de juego. Miguel Juárez ingresó a festejar junto a sus compañeros. El goleador llevaba puesta una camiseta blanca del equipo. Abrazos. Lágrimas. Platense tenía derecho a tanta alegría.

25 de agosto de 1979. Miguel Ángel Juárez, goleador del certamen con seis tantos, paseando en andas. Delante de él, la multitud calamar en San Martín.

En el eufórico camarín calamar, Vladislao Cap aseguró que la salvación «fue fruto del trabajo y el sacrificio que permitió sacar a Platense airoso del Torneo de la Muerte». Criticado por su esquema de volantes, el Polaco se defendió: «Platense juega al contragolpe pero eso no significa que sea un equipo defensivo porque cuando ataca lo hace con toda la artillería». 

Lamentablemente, la fiesta no fue completa. El clima de guerra desencadenó en tragedia. Los hinchas visitantes salieron del estadio al grito de «Calamares…Calamares». Ricardo Yoffré, 33 años, padre de tres hijos, caminaba junto al grueso de la barra marrón por la calle Berutti. Al doblar por Estrada, la tragedia: «Apareció un malón de cuarenta o cincuenta tipos con palos, cadenas, cortafierros y comenzaron a tirarnos piedras. Este muchacho – Yoffre – corrió hacia la esquina, medio agachado. Se tomaba la cabeza con las manos para protegerse de los piedrazos. Entonces vi como salía del bar de la esquina un hombre con un arma en la mano. No me olvido más su cara. Era un tipo más bien gordo con un traje azul, pelo bien peinado para atrás. Tenía corbata oscura y camisa celeste. Este individuo se paró a cinco metros de Yoffré y disparó el arma. Cayó en los pies de mi primo, que venía con nosotros, y quedó boqueando en el suelo«, declaró un testigo del asesinato. El asesino fue identificado como Oscar Suárez, efectivo de la policía bonaerense, quién disparó con su arma reglamentaria 9 milímetros. Fue condenado a nueve años de prisión.

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Siempre quedó latente el tema doping. Luis Artime aseguró que su equipo descendió de categoría por no haber aceptado aplicar estimulantes intravenosos a sus dirigidos. Ubaldo Rattín confió a quién escribe que los dirigentes de Gimnasia no consiguieron Pervitin: «Lo fueron a buscar a Brasil, pero no lo encontraron. Si lo tenía, le ponía dos inyecciones a cada jugador«. Las versiones son encontradas sobre los planteles de Chacarita y Platense. AFA implementó un riguroso control antidopaje a partir del Metro 1980.

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EL DIA DESPUES

Platense 1980. De excelente campaña.

Platense realizó una gran campaña en el Metropolitano 1980. Un año excelente en Vicente López. Caras nuevas: Carlos Biasutto, Baby Cortés, Horacio Magalhaes, Chavo Anzarda, Enrique Oviedo y Boveda. Peleó el Metropolitano hasta las últimas fechas y no clasificó a las finales del Nacional por diferencia de gol. «No tenemos a Maradona, no tenemos a Fillol, pero lo tenemos a Juárez y tenemos a Guyón«, cantaban los hinchas marrones. Esos mismos hinchas que aun recuerdan una derrota determinante ante Argentinos Juniors que hubiera permitido a Platense clasificar a las finales del Nacional.

Gimnasia y Esgrima 1984. Regreso a Primera División.

Volver fue la premisa para los tres descendidos. Chacarita tuvo un 1980 muy malo. Tanto que descendió a Primera C. Los tricolores regresaron a Primera División junto a Atlanta en 1984. Los bohemios fueron campeones del torneo de Primera B 1983. Chacarita ganó el octogonal de ascenso. Para Gimnasia, el regreso se dio recién en 1985, luego de vencer a Racing Club en la final del octogonal 1984.

Platense realizó homenaje en vida a Miguel Angel Juárez, fallecido en mayo de 2019.

Muchos de los protagonistas ya no están entre nosotros. Algunos se fueron rápido, como Hugo Pena, quién falleció electrocutado en un increíble accidente domestico el 9 de enero de 1981. Vladislao Vladimir Cap, el arquitecto de la salvación calamar, murió en octubre de 1982 de un cáncer fulminante. Ese año lo comenzó dirigiendo a Boca Juniors y dejó de existir siendo entrenador de River Plate.

En los últimos años, tres figuras de aquel Platense también dejaron la dimensión terrenal. El rubio Oscar Gilé falleció el 30 de junio de 2017. Transitando las cuatro décadas del mítico torneo, Miguel Angel Juárez, el goleador del Cuadrangular, murió el 28 de mayo de 2019. Días más tarde, el 8 de agosto, falleció Raul Humberto Grimoldi, la gran figura de aquel torneo. Un campeonato que quedó en el imaginario popular como El Cuadrangular de la Muerte.

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