La hora más gloriosa de Central Córdoba de Rosario

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Hace 85 años, Central Córdoba de Rosario tocó el cielo. Se consagró campeón de la Copa Beccar Varela 1933, un torneo internacional de primera división, derrotando en memorable final a Racing Club. Un momento único para la tradicional institución del barrio Tablada de la mano de un mito del fútbol argentino: Gabino Sosa. Una historia que merece ser recuperada.

Por Carlos Aira (@carlosaira11)

 

 

11 de febrero de 1934. En los inmensos tablones de Alvear y Tagle, una mezcla de emoción y incredulidad embargó a quienes habían llegado desde Rosario en ese tren embanderado en azul y rojo. Si bien el partido no había finalizado – y no se sabía que podía ocurrir porque enfrente había un gigante como mucho poder – Central Córdoba se plantó y mostró su escuela en Buenos Aires. Habían sido los jugadores de Racing quienes no quisieron continuar el partido; como pibes caprichosos molestos porque les cobraron dos penales en contra en una misma tarde. Once días mas tarde, la Liga Argentina de Football consagró campeón a los Charruas de la Copa Beccar Varela 1933. Ahí llegó el festejo en Tablada. Medido pero vital. Un título aún festejado en el sur rosarino.

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HISTORIA

En 1931, el fútbol argentino se partió en varios pedazos. El profesionalismo llegó a Buenos Aires, Rosario y Santa Fe. Todas las plazas se acogieron en forma independiente y lejos del amparo de la Asociación Argentina Amateur de Football, de escaso poder, pero dueño de la filiación FIFA. Hacia fines de 1933 la fusión era necesaria. No sólo pensando en la Copa del Mundo del año siguiente, sino porque estaba claro que no se podía continuar así. Bajo ese marco unificador, la Liga Argentina de Football – el profesionalismo porteño – invitó a las ligas de Rosario, Córdoba, Santa Fe y el profesionalismo uruguayo a participar de la Copa Beccar Varela, instaurada el año anterior.

Adrián Beccar Varela fue una prenda de unidad que encontró el fútbol porteño dentro del marco de división de los años veinte. Abogado, hijo de una tradicional familia de San Isidro, llegó al fútbol sin conocer nada del juego ni los clubes. Tan sólo porque se entendía que los destinos debían ser conducidos por hijos de aquella aristocrática elite. Presidente de la disidente Asociación Amateurs de Football, con la unificación de 1927 quedó al frente de la creada Asociación Amateurs Argentina de Football. Renunció a la misma en 1929, cuando el profesionalismo era una realidad. Su abolengo no le permitía estar a cargo. Viajó hacia Europa, donde encabezó el lobby que permitió a Uruguay organizar la Copa del Mundo al año siguiente. Murió sorpesivamente, en Madrid, el 9 de junio de 1929.

La Copa Beccar Varela 1932, su primera edición, estuvo limitada al profesionalismo porteño y se disputó finalizada la temporada oficial. Racing Club se consagró campeón venciendo en un triangular final junto a Boca Juniors y Tigre.  Para la Copa de 1933, la Liga Argentina de Football entregó cuatro plazas a Montevideo, dos a Rosario y una a Santa Fe y Córdoba. Hubo que hacer un corte clasificatorio en Buenos Aires y Rosario. En Capital se realizó un torneo a cuatro fechas donde los ocho clubes con más puntos jugaban la Beccar Varela. Quedaron fuera grandes como Boca Juniors, River Plate o el campeón de la temporada, San Lorenzo de Almagro. Por su parte, en la Chicago argentina, Central Córdoba y Nacional (actual Argentino) quienes dejaron fuera a los tradiconales Newells y Rosario Central.

Ya estaban los dieciseis equipos: Independiente, Racing Club, Atlanta, Estudiantes de La Plata, Tigre, Ferro Carril Oeste, Vélez Sarsfield, Platense, Nacional (Montevideo), Peñarol, Sud América, Defensor, Central Córdoba, Nacional (Rosario), Gimnasia (Santa Fe) y Belgrano.

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CENTRAL CORDOBA

Figurita de Gabino Sosa de 1933. Una década atrás, en cancha de Sportivo Barracas, le convirtió un mítico gol al equipo inglés profesional Plymouth argyle. Crack.

Los charrúas del barrio Tablada ingresaron al profesionalismo rosarino con un gran equipo. Campeón 1931 goleando 4-0 a Tiro Federal en la final. El campeonato rosarino de 1932 fue extenuante. Disputado a tres ruedas, Central Córdoba repitió el título propinándole una goleada inolvidable a Rosario Central: 8 a 0 en Barrio Tablada, la tarde que se consagró campeón.

Detrás de aquel equipo, un duende que manejaba los hilos. Era Gabino Sosa, el Payador de la Redonda. Julio Rodriguez es investigador de la historia de Central Córdoba. Autor de la deliciosa biografía de Gabino. Consultado sobre su figura, expresó: “Gabino fue un personaje pintoresco del fútbol rosarino. Todos lo querían copiar. Pero luego fue una especie de maestro. Un formador de enorme cracks que luego jugaron en los mejores equipos del país“.

Rodríguez nos mete en la vida y obra del crack de Tablada: “Llegó al club en 1916, cuando Central Córdoba recién hacía pie en la Liga Rosarina. De alguna manera formó una escuela de futbolistas. No sólo en Central Córdoba sino también en los combinados de la ciudad. Era el jugador a imitar. Gabino es la esencia del potrero de la ciudad. El formó a los jugadores de divisiones inferiores que lo miraban y admiraban, por ejemplo Vicente de la Mata. Fue uno de los primeros grandes gambeteadores; esa característica le valió la convocatoria a la Selección Argentina, participando en el Sudamericano de 1921, primer título continental de nuestro fútbol, y la famosa tarde del gol olímpico en cancha de Sportivo Barracas”

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VERANO DE 1934

Recoleta, 7 de enero de 1934. En cancha de River, Central Córdoba derrotó 2 a 0 a Platense.

Para Central Córdoba, la Beccar Varela comenzó el domingo 7 de enero. Esa tarde enfrentó a Platense en cancha de River Plate. Escaso público se hizo presente. Con juego atildado y cohesionado, Central Córdoba derrotó 2 a 0 a Platense. Al público porteño le sorprendió el nivel de Gabino Sosa. Con el título “Don Gabino continúa moviendo las tabas“, Ultima Hora dio cuenta de su calidad a los 33 años y de la recia marca de sus rivales: “El negro, pese a sus años, sigue siendo un elemento de calidad y aunque reserva las pocas energías que le están quedando, tiene de tanto en tanto algunos de esos chispazos que le consagraran como un jugador de excepción. Lástima que algunos muchachos de Platense no quisieron acordarse de los buenos momentos que habrán pasado hace años viéndolo jugar y apelaron a lo prohibido para contenerlo”. 

En Cuartos de Final, el azar emparejó a Central Córdoba con Atlanta. Tal vez el más accesible de los siete rivales posibles. Para más suerte, en el sorteo también ganó la localía. El encuentro se disputó el domingo 14 de enero en el Parque de la Independencia, y nuevamente, terminó con victoria charrúa 2 a 0.

Central Córdoba semifinalista de la Beccar Varela. Ya era un gran mérito para un equipo que no tenía chapa en Buenos Aires. Otro equipo santafesino había pegado un batacazo. Fue Gimnasia de Santa Fe, los Pistoleros, que derrotaron 4 a 0 a Estudiantes de La Plata. Por su parte, Racing le ganó 5 a 1 a Belgrano de Córdoba en el cemento rojo. Defensor e Independiente igualaron 0 a 0 en el Centenario de Montevideo. No había penales en aquellos días; se jugó un nuevo partido, en el cual los Diablos Rojos vencieron 1 a 0.

Villa Crespo, 24 de enero de 1934. Semifinal ante Gimnasia de Santa Fe. Triunfo charrúa 2 a 0.

El sorteo emparejó a los santafesinos por un lado y los grandes de Avellaneda por otro. Curiosamente, el duelo no se disputó en la provincia de Santa Fe sino en Villa Crespo. Domingo 28 de enero. Una gran barra de hinchas bohemios se acercó al cajoncito de la calle Humboldt para alentar al Gimnasia santafesino. Según Ultima Hora: “Central Cordoba volvió a brindar una exhibición de alto valor, como la hecha en el field de River contra Platense. Atacó a base de ese juego que le es tan propio, elegante y rendidor a la vez y consiguió  vencer la resistencia del goalkeeper correntino Mors en dos oportunidades. Con ello se adjudicó el match”.  Tan grato fue el juego de los rosarinos que los propios hinchas de Atlanta que los fueron ver perder terminaron ovacionando a los muchachos de Gabino.

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EL CHOQUE DE DOS ESTILOS

Un equipo de Racing Club 1934. En la foto, Evaristo Barrera. En la Copa Beccar Varela jugó el simoqueño Fassora.

Racing Club fue el otro finalista de la Beccar Varela. Luego de igualar 3 a 3 con Independiente en el Gasómetro, terminó goleando 4 a 1 en Alvear y Tagle. La Asociación quiso mover la fecha del partido que coincidía con el primer día de Carnaval. Pero los clubes decidieron disputar la final el 11 de febrero. Se esperaba una recaudación importante, sobre todo porque público de Racing tenía interés en ver un equipo que goleaba con una delantera notable: Demetrio Conidares – Vicente Zito – Alberto Fassora – Eduardo Leoncio y Roberto Bugueyro. Era un duelo de estilos. La Academia, potencia arrolladora. Central Córdoba, juego afiligranado y elegante. Por un lado, el pase corto como religión; del otro, el pelotazo vertiginoso hacia los wines.

Recoleta, 11 de febrero de 1934. Ernesto Funes, arquero de Central Córdoba, busca el tiento en lo alto. Abajo, esperan los tucumanos Alberto Fassora y Petaca Leoncio.

Finalmente, llegó el domingo 11 de febrero. Julio Rodríguez nos mete en corazón y alma la previa rosarina: “El club fletó un tren completo que salió desde la estación donde se fundó con entradas agotadas. Más de mil quinientas personas viajaron en un tren que tenía en la locomotora una bandera argentina y otra del club. Un rasgo de identidad de un club fundado por ferroviarios. El plantel concentró en el hotel Central Córdoba de Retiro. Ahí había concentrado en la previa de los partidos ante Platense (2 a 0, en River Plate) y Gimnasia de Santa Fe (2 a 0, en Atlanta)”. 

En Última Hora dio cuenta de como llegaron ambos equipos a la final: “Tanto los rosarinos como los muchachos que se encuentran bajo las órdenes de Marinetti han seguido durante la última semana un eficaz método de entrenamiento que les ha hecho adquirir su mejor estado físico, lo que les habilita para rendir una performance de acuerdo con la expectativa que ha suscitado el encuentro”.

Gol de Racing convertido por Vicente Zito. Lo sufren Funes y Garramendi.

Más de treinta mil personas concurrieron a Tagle y Alvear. Cinco mil charrúas se hicieron presentes en Buenos Aires. En su Gabino, Julio Rodríguez dio cuenta de la emoción de la jornada: “El convoy salió a las seis de la estación Central Córdoba y pisó Retiro en el mediodía. El calor reinante no hizo mella en la mayoría de los viajantes trajeados, con cofias y embanderados con la azul y roja, quienes iniciaron la peregrinación a pie rumbo al estadio millonario“.

El equipo de Central Córdoba que ganó la Beccar Varela 1933

A las 17:30, los dos capitanes se reunieron en el círculo central junto al árbitro Manuel Sobreira. De un lado, el mítico Gabino Sosa, del otro el tucumano Demetrio Conidares. La Academia formó con Juan Bottaso; Rodríguez, Arturo Scarcella; Pedro Pompey, Ángel Serramía, Antonio
De Mare; Demetrio Conidares, Vicente Antonio Zito, Alberto Fassora, Eduardo Leoncio, Roberto Bugueyro.

Por su parte, Central Córdoba lo hizo con Ernesto Funes; Andrés Garramendi, José Busano; Lorenzo D’Uva, Germán Gaitán, Ricardo Solero; Telmo Collins, Tomás Constantino, Gabino Sosa, Antonio Morales, Guillermo Fernández.

Julio Rodríguez nos cuenta la importancia vital que tuvo Germán Gaitán en aquel equipo: “Se había lesionado Félix Ibarra, centrohalf del equipo. Fue así que la dirigencia contrató a Gaitán, jugador de Provincial, quien llegó para jugar los partido de la Beccar Varela y fue un jugador determinante de aquel equipo”. 

11 de febrero de 1934. Scarcella le gana a Morales. La vehemencia del back de Racing será decisiva en la final.

El trámite fue trepidante. Con duelos entre guapos, como el protagonizado por Arturo Scarcella y Telmo Collins. El defensor racinguista – duro entre duros – tenía un apodo que intimidaba: Pepe, el herrero. El delantero, nacido en Armstrong, no le hacía asco al choque. Este duelo será determinante en el partido.

Racing se puso en ventaja apenas iniciado el partido por intermedio del tucumano Demetrio Conidares. Córdoba dio vuelta el partido con goles de Tomás Constantini. Telmo Collins, puntero derecho charrúa, malogró un penal, atajado por Juan Bottaso, la mítica Cortina Metálica. Igualó Vicente Zito, la Bordadora de la Academia, a los ocho minutos del segundo tiempo. El partido estaba para cualquiera; hasta que al final del encuentro, el árbitro uruguayo Sobreira cobró otro penal para los rosarinos. Los jugadores de Racing no lo podían creer. Hicieron una sentada, como había hecho Gimnasia meses atrás, cuando fue despojado de un campeonato en cancha de San Lorenzo. Pero no tenían nada que discutir. A un grande se le podían cobrar dos penales en contra. Racing se fue del campo de juego.

Gabino Sosa junto a su hija, vestido con el uniforme del Ferrocarril Central Córdoba.

A pesar del resultado Central Córdoba dio una justa vuelta olímpica encabezada por Gabino Sosa. Desde las tribunas una ovación saludó las camisetas azulgranas. Era merecido, sin importar el fallo del Tribuna de la Liga de Football Profesional, los charrúas de Tablada eran justos campeones del torneo. En el vestuario, Gabino Sosa expresó emocionado: “En nombre de mis compañeros y en el mío propio, hemos cumplido de la mejor manera posible  el encargo honroso que se nos confió. Rosario merecía el título que vinimos a buscar y creo que lo hemos ganado en buena ley. Racing jugó sin declinar y por ello nuestro esfuerzo es meritorio. Ahora tiene la palabra la Liga, y si hay que jugar de nuevo, ¡Haremos el esfuercito!

El cronista de Ultima Hora destacó, una vez más, la actuación del veterano crack: “Fue la figura más sobresaliente de la cancha, teniendo en cuenta que ya es un hombre que anda cerca de los cuarenta años. Gabino Sosa, con la justeza que le caracteriza para el pase y la disposición que le imprime a los ataques, se ha consagrado como uno de los mejores delanteros del momento. Viejo Gabino, ¡Todavía sos un crack!”.

Gabino Sosa, el payador de la redonda. Hermoso y completo libro del investigador Julio Rodríguez. Una biografía tan sentida como profunda.

La prensa porteña debió recular en sus pasos. Como Julio César Marini, muy influyente en aquellos días, quién escribió: “Era uno de los que no creían que Racing pudiera perder ante Central Córdoba por ver en el equipo de Avellaneda mayor ajuste, técnica y garra para un lance de esta naturaleza. Pero he de reconocer que los rosarinos hicieron una gran presentación y que a pesar de que los avances hacia la valla de Racing fueron menos frecuentes que los del team contrario a la de Central Córdoba, estos llevaban mayor peligro”.

“Días más tarde se reunieron los representantes de las diversas federaciones que disputaron el torneo. Los medios daban por ganador a Central Córdoba y repudiaron la actitud de los jugadores de la Academia. Finalmente, para sorpresa de muchos, decretaron que el partido no continuaría y Central Córdoba se consagró campeón, señaló Rodríguez.

A 85 años de un campeonato aún celebrado. La fiesta de los humildes. Central Córdoba de Rosario, campeón en Buenos Aires.

 

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