1973. Atlanta queriendo sobornar futbolistas de Chaco for Ever.

856
Chaco for Ever 1973. Atilano González es el primero de los parados. Fretes, el cuarto. El arquero Villanueva está agachado. Protagonistas de olvidado affaire que tuvo al ascendente Atlanta del otro lado del mostrador.

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

Una historia, tan curiosa como olvidada. Sucedió en medio del Nacional 1973. Atlanta y Chaco For Ever compartieron el Grupo B de aquel campeonato. Dos clubes no solo distanciados geográficamente, sino también en sus realidades: los bohemios eran la gran revelación del campeonato. Un equipo sólido que se sabía de memoria:  Hugo Carballo; Baby Cortés, Pecoraro, Rico y Héctor López; Ribolzi, Onnis y Gómez Voglino; Pappalardo, Rubén Cano e Ibáñez. For Ever estaba disputando su segundo torneo nacional en forma irregular.

Por la 10º fecha, debían enfrentarse ambos clubes en Resistencia. Partido entresemana. En Villa Crespo se habían prendido luces de alarma: luego de un arranque notable, el equipo venía de una derrota en Tucumán ante Atlético y una igualdad, llena de dudas, con Sportivo Desamparados en el Kolbowsky. For Ever, la fecha anterior, había caído 1 a 0 ante el gran Huracán de Menotti en el Ducó.

Para un sector de la dirigencia bohemia, el partido ante For Ever implicaba un riesgo mayor. En una primera instancia, la dirigencia bohemia consultó a su par forevista si contemplaba la posibilidad que el partido se disputara en Buenos Aires, lo cual fue rechazada. Ese mismo núcleo dirigencial bohemio decidió necesario comprar voluntades.

El plantel bohemio arribó al aeropuerto de Corrientes (el de Resistencia estaba en obras de refacción) y concentró en la capital contigua a Resistencia. Allí vivía Ramón Villanueva, arquero y capitán de Chaco For Ever. Con sus 29 años, seis temporadas en el club, era un referente del equipo. En la tarde del martes 13 de noviembre de 1973 recibió una llamada telefónica en su domicilio. Le ofrecían tres millones de pesos a repartir para vender el partido. Villanueva quedó en contacto con la voz misteriosa, pero acto seguido se comunicó con Abraham Rabinovich, presidente de Chaco For Ever, explicando la situación. El titular forevista aconsejó que invitara al desconocido a su casa y grabara la conversación. En la conversación, que se hizo pública, quedaba al descubierto el arreglo: los jugadores Atilano González (número 3) y Marcos Oribe Fretes (número 5), debían estrecharse la mano en el círculo central. Si esto sucedía, el arreglo estaba consumado.

Todo lo que sucedió en la tarde de aquel miércoles 14 de noviembre de 1973 fue un compendio de sospechas. El diario Norte de Resistencia hizo pública la sospecha del entrenador forevista José Rodolfo Lestani sobre Atilano González, quién había estado conversando con Pipo Rossi, entrenador de Atlanta. Lestani alineó al marcador paraguayo luego que confesara si lo habían tocado o no. Atilano, al borde del ataque de nervios, expresó que sólo lo había llamado para saber si le interesaba pasar a Atlanta la temporada siguiente.

El partido fue un compendio de golpes, fricciones y sospechas. Por ende, no hubo apretón de manos en el círculo central. Para colmo de males, el árbitro Claudio Busca tuvo una actuación espantosa. Tan mala que generó sospechas en la dirigencia local, que en el entretiempo se dirigió al vestuario para increparlo y exigirle que dirija en forma imparcial. El partido finalizó igualado 1 a 1, goles de Oscar Palavicino y Horacio Ibáñez.

El jueves 15, el presidente Rabinovich llamó a conferencia de prensa. Lo hizo obligado ante las situaciones vividas los días anteriores. En la misma, hizo escuchar a la prensa la conversación del arquero Villanueva y el misterioso interlocutor. La grabación no tenía caracter de prueba en AFA, por eso Chaco For Ever decidió no realizar la denuncia.

Atlanta clasificó al cuadrangular final junto a Rosario Central, River Plate y San Lorenzo. Nunca los bohemios estuvieron tan cerca de un campeonato de Primera División. Atilano González, en 1975, pasó al Racing Club de Avellaneda.

 

* El agradecimiento a Carlos Ortíz, profundo investigador de la historia forevista, por su ayuda en la investigación de éste artículo.

 

 

Comentarios

comentarios