Final del campeonato argentino 1962. El reino de lo absurdo

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Por Carlos Aira info@xenen.com.ar

 

En esta historia no hay un jugador que premeditadamente haya ido para atrás. Tampoco corruptores. Tan sólo fue la muestra más explícita de los problemas que tenemos para organizar campeonatos claros.

Desde 1920 se jugó el Campeonato Argentino. El mismo enfrentaba distintas provincias, ciudades o regiones en un mismo torneo. Desde 1931 el campeonato comenzó a perder fuerza y pasó a ser nominal. En 1962 la final del campeonato emparejó a dos ciudades balnearias bonaerenses: Mar del Plata y Necochea. Nunca nadie imaginó que un curioso vacío reglamentario generaría un partido imposible.

El partido de ida se jugó en Necochea. Allí los locales vencieron 3 a 1. En la revancha, Mar del Plata igualaron 2 a 2. No habría discusión, Necochea es campeón. ¿Pero que sucedió? La reglamentación del Consejo Federal mostró una curiosa originalidad: ¡Rechazaba los empates en los 90 minutos de juego, pero si los admitía luego de un suplementario hasta la conversión de un gol. Increíble.

El domingo 29 de julio de 1962, en el ya desaparecido estadio General San Martín de Parque Camet se vivió lo inaudito: con el comienzo del suplementario, los jugadores de Necochea desesperados por convertir un gol en su propia meta. ¿Por qué? Porque de esta forma, perdiendo 2-3 el partido finalizaba y se imponía en el global por cinco goles a favor contra cuatro. Los jugadores marplatenses, desesperados, defendían la valla de Necochea. ¿Por qué? Porque en caso de mantener la igualdad, el partido debía definirse por penales, y en esa tanda, hasta podían ganar el campeonato. Si, ganar un campeonato perdiendo una final e igualando en la otra…

El veterano periodista marplatense José Luis Ponsico recordó a Xenen: “Fue uno de los escándalos más resonantes en la historia del fútbol marplatense … Mar del Plata versus Necochea, empate en dos en el viejo y añorado Estadio Gral. San Martín, inaugurado en 1952. Necochea tenía ventaja por haber ganado el partido de ida. En el suplementario el que hacía el gol, fuera de uno u otro equipo, ponía final partido… Si no ocurría … iban a penales. Entonces los futbolistas de Necochea que sabían que aún perdiendo en el suplementario uno a cero, pasaban de ronda por el 3 a 1 favorable en su ciudad, buscaron hacerse el gol en contra. Creo recordar que un delantero del seleccionado local, apellidado Grosso, 9 de Independiente de Mar del Plata, salvó un gol “en contra” de un jugador de Necochea y el árbitro, ante semejante dislate … dió por finalizado el partido”

¿Cómo finalizó el partido? suspendido a los cuatro minutos del suplementario. El árbitro no quiso ser partícipe de la verguenza y suspendió la final por su desnaturalización.

¿Se entendió? Casi seguro que no. No importa. Nada puede sorprender en la organización de nuestros campeonatos.

 

 

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