Dolor | Con el Panadero Díaz se va un grande

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Por Carlos Aira (*)

Comandante de la andanada ofensiva que significó el Racing de José. En esos días que el Cilindro se embriagaba con ese equipo que Osvaldo Ardizzone catalogó pura filantropía de piernasél y su camiseta blanca y celeste con el número 3 eran una bandera. Tenía sólo veinte años cuando llegó el momento de codearse con una gloria que nunca abandonó. Marcaba con firmeza, se proyectaba con tesón y metía hasta con las uñas.

Nació Rubén Osvaldo Díaz el 8 de enero de 1946. Según sus propias palabras nunca vendió un pan. A pesar de ello, su apellido será siempre precedido por el oficio de su viejo. Infancia y adolescencia con mucho potrero y poca escuela. Cuando Juan José Pizzuti regresó al club en 1965 para comandar una revolución, se fijó en las divisiones inferiores lo que no encontraba arriba. En la tercera encontró un 6 sin demasiado cuerpo para central pero con marca y proyección de lateral. A Tito no lo convencía el uruguayo Juan Carlos Mesías. Quería un lateral con salida. En la última fecha ante Gimnasia hizo debutar al pibe con flequillo beatle. No lo puso de 6, sino de 3.

Salvo Oscar Martín, los otros defensores eran jóvenes del club. Nacía una defensa histórica: Oscar Martín, Roberto Perfumo, Alfio Basile y Rubén Díaz. Salvo el Mariscal, todos atacaban. En aquel 1966, Panadero tendrá un campeonato excepcional. Convirtiendo dos goles a Huracán en un partido muy recordado en Parque de los Patricios. Será una de las grandes figuras del equipo que saldrá campeón en 1966 y campeón de la Libertadores e Intercontinental 1977.

Dueño de grandes duelos. En aquel 1966 tuvo una agarrada histórica ante el uruguayo Luis Cubilla. Fue la tarde que Racing perdió el invicto de 39 partidos. Primero iba ganando el Panadero, pero luego el oriental, dueño de mil mañas, fue sacando de quicio al juvenil racinguista. Tanto que el Panadero terminó expulsado. En la final de Copa Libertadores 1967 le tocó lidiar con el oriental Milton Tornillo Viera. En la Intercontinental se encontró con el colorado Jimmy Johnstone. Se sacaron chispas. Años después, cuando Panadero vistió la camiseta rojiblanca del Atlético Madrid, se reencontró con el británico en un durísimo duelo semifinal de Copa de Campeones de Europa jugado en el Vicente Calderón.

Luego de tres temporadas en España, dirigido por Toto Lorenzo, regresó a Racing. Año 1977. Lo hizo por decisión sentimental. El año anterior, Racing saludó el descenso. Para no pasar por lo mismo, la Academia contrató a Ricardo Julio Villa en una cifra descomunal. También a Daniel Killer. Junto a ellos, regresaban tres estrellas del Racing de José. Coco Basile, como entrenador, Agustín Mario Cejas y el Panadero. 1977 fue un año para el olvido. En 1978, Racing peleó el campeonato pero mancó al final. Fue el último año de su carrera. Tenía 32 años.

Su carrera posterior se juntó a Coco Basile. Hermanos en la cancha y la vida. Juntos en aquel Racing que fue sensación entre 1987 y 1989 y la Selección Argentina que ganó las Copas América 1991 y 1993. Luego la vuelta a los primeros planos en Boca Juniors. Sus cábalas junto a Coco. La increíble tarde en México, año 1987, cuando en una gira con Racing, insólitamente, debió ir al arco luego de la expulsión de Fillol. Para sorpresa de todos, lo hizo en mocasines, pantalón corto y la camisa que tenía puesta; Para risa de todos, se le cayeron los fasos que tenía en el bolsillo luego de descolgar un centro.

El 4 de noviembre pasado hizo su última aparición pública. Fue cuando se cumplió medio siglo de la final Intercontinental ante el Celtic. Lo ovacionaron junto a sus compañeros. Días más tarde falleció Jaime Donald Martinoli. Esta mañana, a los 72 años, le tocó a él.

Chau Panadero; ya sos un hermoso recuerdo en la constelación de cracks del fútbol argentino.

(*) Conductor de Abrí la Cancha, La Señal Fútbol, Director de www.xenen.com.ar

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