Las Lombrices | El libro que recorre los 66 campeonatos del Club Atlético Boca Juniors

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Raul Armando Pérez tiene una trayectoria de décadas. Fue parte de la redacción de La Opinión, Crónica, Sport 80, Tiempo Argentino en épocas de Osvaldo Ardizzone y la agencia DyN. Pero sobre todo en un boquense de alma. En estos días presentó “La Lombrices. Memoria de los 66 títulos oficiales ganados por Boca Juniors“.

Presente en el estudio de Radio Gráfica, Pérez llevó adelante su recorrido por todo el espinel de títulos xeneizes, siendo el campeón del Nacional 69 el equipo más lujoso que vio: Fue un gran equipo que duró menos de seis meses, porque en 1970, aunque volvió a salir campeón del Nacional con Alcides Silvero como entrenador, nunca recuperó el rendimiento. Fueron dándose circunstancias. Ubaldo Rattín se rompió una rodilla y Madurga pasó a ocupar el medio”.

Pérez contó una jugosa anécdota de aquel equipo: “En la semana previa al comienzo del campeonato se lesionó Savoy. También estaban lesionados Melendez y Cabrera. Tenía que poner a Rojitas, pero Di lo había colgado por indisciplina. Tenía en mente poner a Carregado, jugador de la reserva sin partidos en primera. Boca jugaba contra San Lorenzo. “Si perdemos el partido, prendo fuego a este chico”, dijo Di Stéfano. Entonces convocó a Novello, Madurga y Orlando Medina y les dijo: “¿Qué hago?”. “Alfredo, decida usted”, le respondieron. Finalmente, el entrenador dijo delante de todo el plantel que jugaba Rojitas. Lo miró al crack y le dijo: “Vas a jugar, pero si me hacés la jarrita – manos en la cintura – y no me bajas a la mitad de cancha, te saco y no jugás más”. Rojitas en ese campeonato tuvo asistencia perfecta y fue uno de los goleadores junto a Madurga”. 

El periodista también dio cuenta del apodo de Bosteros: “Boca se instaló en Brandsen 806 en 1924. Al lado del estadio había una fábrica de ladrillos en cuya composición se usaba bosta de caballo y vaca. Los hinchas de River del barrio, que había muchos porque el club nació allí, comenzaron a decirle bosteros a sus vecinos xeneizes. El apodo tardó en expandirse en los medios porque no se podía utilizar esa palabra. En los años 60s, 70s y 80s se cantaba eso a los hinchas de Boca Juniors, pero no salía en los medios. De la misma forma que a River no se le decía Gallinas”. 

Pérez también habló del ADN Xeneize. Para el autor de Las Lombrices, no es tan rígida esa idea de Boca Juniors emparentado con el huevo-huevo: “Puedo enumerar una larga lista de cracks finísimos, como Roberto Cherro, Jaime Sarlanga, Beto Márcico, Juan Román Riquelme o Julio Meléndez Calderón, un central que nunca pegó una patada y se fue aplaudido por la platea San Martín porque una tarde los expulsaron al tomar a un rival de la camiseta. Hay variantes y vaivenes. A los hinchas de Estudiantes de La Plata siempre les digo que tienen una crisis de identidad que nunca superaron, ya que hasta la llegada de Osvaldo Zubeldía eran los líricos del fútbol argentino y después fueron los pragmáticos. Boca tiene momentos de gran juego y equipos de meter”. 

En la larga charla con Carlos Aira, Raul Pérez desgranó su larga trayectoria profesional con un recuerdo muy vivido para la figura de Osvaldo Ardizzone: “Lo mejor que me pasó laboralmente fue trabajar codo a codo con Osvaldo Ardizzone. Lo que más me deslumbró fue que era exactamente igual como lo imaginaba antes de conocerlo. Lo idolatré desde mi infancia, adolescencia y juventud. Osvaldo se pinta a sí mismo con lo que escribía. Hoy, la gran expansión de los medios audiovisuales llevó al periodismo por otro camino. La inmediatez es la noticia. El periodismo que hacía Osvaldo tal vez no hubiese tenido la entrada que tuvo en su momento porque se busca otra cosa. Hay una nota histórica, año 1963, que Ardizzone le hace a Rojitas. Uno lee esa nota y es la pintura del personaje a cargo de Osvaldo. Hoy lo que se exige son preguntas y respuestas cortas“. 

Pérez también dio cuenta de una anécdota singular en México 86: “Osvaldo no viajó porque los médicos le dijeron que no podía. Tiempo Argentino me envía junto a Martín Sánchez y Juan Presta, quién entre otras cosas escribía la columna firmada por Diego Maradona. Lo que pasó fue que en el partido ante Inglaterra a Maradona lo califiqué con ocho puntos y sigo sosteniendo que no le puse 10 porque un jugador que mete un gol con la mano es trampa. Es mi criterio. Con Ardizzone no pasó nada. Se había dicho que había tenido un problema conmigo por el puntaje, pero no fue así. El problema fue con la gente de más arriba que no se bancaron que le haya puesto 8 a Maradona. Osvaldo murió en enero de 1987 y hasta último momento tuve una buena relación con él”. 

Rojitas es el máximo ídolo del autor de Las Lombrices; el campeonato de 1962 fue el que mas recuerda porque lo afirmó en su pasión xeneize; Ubaldo Matildo Fillol fue el jugador de River que hubiera querido ver en Boca; la noche de la final del Nacional 1976 fue la que más disfrutó como hincha; que prefiere el Boca de Bianchi al de Toto Lorenzo.

Las Lombrices (66 en la quiniela), los campeonatos oficiales logrados por Boca Juniors. Un libro imperdible si tenés el corazón pintado en azul y oro.

CA/GF/RG

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