José María Cafaro. El arquero que atajó más penales en un partido.

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Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

Su porte era el de un actor de un western spaghetti. Sobre todo por esos gruesos bigotes. José María Cafaro nació el 21 de julio de 1948 en la isla de Sicilia. Cuando él era muy pibe, su familia se mudó a nuestro país. Se asentó en San Martín, como tantos miles de paisanos que llegaron a nuestro país luego de la guerra. Cafaro se inició en las divisiones inferiores de Atlanta. Sin lugar, pasó en 1970 a Platense. En 1971 le llegó la titularidad. Pero era un momento terrible para el club de Saavedra: en aquel año no sólo perdieron la mítica cancha de Manuela Pedraza y Crámer, sino también, la categoría.

El paso de Platense por la categoría tenía aroma a suplicio. En 1972 terminó lejos del campeón All Boys. Para la temporada siguiente, era obligación pelear el ascenso. El club no tenía un mango, pero aparecían pibes: Roberto Gianetti, José Luis Petti, Sergio Cierra o Miguel Juárez. En la primera fecha del campeonato de 1973, Platense debía enfrentar al recién descendido Banfield en Peña y Arenales. Partido chivo.

Aquel sábado 3 de marzo de 1973 entró en la historia del fútbol argentino. Corrían diez minutos del segundo tiempo, Banfield ganaba 2 a 1 cuando el árbitro cobró penal para los locales. El delantero Hugo Norberto Mateos ejecutó el penal hacia la derecha de Cafaro, quién lo atajó: “Vi a Mateos muy de frente y pensé que no podía tirar a otro lado que no fuera a mi derecha. Y la pude sacar con una mano hacia el costado”. Minutos más tarde, otro penal para Banfield. El partido ahora estaba 3 a 2 a favor del Taladro. Hubo cambio de ejecutante. El turno fue para el experimentado Juan Carlos Lallana quién cambió de palo, pero Cafaro acertó: “Los muchachos me desconcertaron un poco dándome indicaciones. Me jugué a la izquierda y la amortigüé con una mano. La pelota me quedó entre las piernas porque me había pasado en la volada”, explicó el arquero a El Gráfico. Sobre el final del partido, otro penal. El partido lo ganaba Platense 5 a 3. Nuevamente Mateos. Nuevamente hacia la derecha. Otra volada, esta vez para quedar en la historia: “Y me jugué la misma. Vino contra el palo y a media altura. La atrapé en el aire y me quedé con ella. Sí. Fue la emoción más grande mi vida”, contó.

Tres penales ejecutados, tres penales atajados durante noventa minutos de juego. La historia de José María Cafaro continuó en el Milan de su Italia natal. Fue cedido al Barletta, Bari, Brescia y Pro-Cavese. Regresó al país en 1980, defendiendo el arco de Talleres de Córdoba. Luego, nuevamente el ascenso: Tigre (1981), Chacarita Juniors (1982-83) y El Porvenir (1984), donde puso punto final a su carrera.

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