“Musladini es un pichón de Passarella”

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La apreciación parecía temeraria. Pero en la boca de César Luis Menotti tenía otro color. Marzo de 1987. Con solo tres meses dirigiendo a Boca Juniors, el Flaco de Fisherton había cautivado a la hinchada xeneize. Un equipo que había terminado 1986 – dirigido por Mario Zanabria – en mitad de tabla, no paraba de meter triunfos y se ilusionaba con pelear el campeonato.

Boca tenía un equipo con figuras de mitad de cancha hacia adelante, pero tal vez su talón de aquiles estaba en defensa: Abramovich – Higuaín – Pasucci – Zacarías. Con lo que tenía necesitaba una defensa rápida para jugar al achique. Por eso sacó a Roberto Pasucci, ídolo de la hinchada, y metió al pibe Hugo Daniel Musladini.

Menotti hizo debutar a Musladini el 25 de enero de 1987. Victoria xeneize 2 a 0 sobre Vélez Sársfield. Si bien había realizado todas las divisiones inferiores como volante por derecha, Menotti lo alineó como segundo marcador central. Un par de buenas actuaciones – mas la excelente racha del equipo que enhebró seis victorias consecutivas desde aquel partido – hicieron que el mundo del fútbol preguntara por un tal Musladini.

Consultado Menotti sobre las condiciones del pibe Musladini, la respuesta del Flaco dejó atónitos a los presentes: “Musladini es un pichón de Passarella“.

Ese comentario del Flaco fue una cruz en su carrera. Desde aquella nota en El Gráfico con el título para la historia, comenzó una serie de yerros descomunales, goles en contra y expulsiones zonzas que exasperaron al mundo xeneize.

Nunca una frase fue tan determinante – en forma negativa – en la carrera de un futbolista.

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

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