Metropolitano 1982. Una última fecha impresentable

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Aquella noche del miércoles 5 de febrero de 1983, el fútbol argentino vivió una de sus noches mas oscuras.

Noche del verano 1983, pero partidos correspondientes a la última fecha del Metropolitano 1982. Estudiantes de La Plata e Independiente se jugaban en Córdoba el título, pero para Sarmiento, Quilmes, Unión y Nueva Chicago había obligación de ganar para salvar la categoría. Los ultimos dos clasificados jugarían los sábados la próxima temporada.

Racing Club se puso a salvo del descenso en la fecha anterior luego de igualar con Instituto en Córdoba. Pero igual será un actor fundamental en esta definición. En aquella última fecha los emparejamientos fueron Unión (25) vs Sarmiento (24); Quilmes (25) vs Instituto (33) y Racing Club (28) vs Nueva Chicago (26). A simple vista, cuatro de los seis equipos jugaban entre sí. 

Todos los partidos se jugarían a partir de las 21.15. Pero el clima estaba enrarecido. En Santa Fe el vestuario visitante se encontraba destrozado, con el piso empapado de líquidos nauseabundos. Gustavo De la Llera y Horacio Cordero – jugadores de Sarmiento – se descompusieron y no pudieron ser parte del encuentro. Los dirigentes verdes no querían que el equipo saliera a la cancha. El árbitro Arturo Iturralde les ofreció su vestuario y les exigió que el partido se jugara. Los verdes salieron al campo de juego claramente disminuidos.

En Quilmes el partido entre los locales e Instituto transcurrió con total normalidad. Clara victoria cervecera, gol de Jorge Sanabria. Fue el único partido que tuvo un desarrollo normal.

Con el Cilindro clausurado desde mediados de 1981, Racing ejerció su localía en la Bombonera. La Academia no le opuso resistencia a Nueva Chicago. Tan poca fue la resistencia, que La Guardia Imperial explotó al grito de “Me parece que Racing no sale campeón…me parece que Racing no sale campeón…por vendido…por vendido y por Saccol”. Santiago Saccol era el presidente del Racing Club. Finalmente, ganó Nueva Chicago 1 a 0, gol convertido por Pedro Hermosilla Flores.

Pero en Santa Fe todos los acontecimientos fueron anormales. Con el resultado sellado en Quilmes, Unión no podía doblegar a Sarmiento, ya descendido con el triunfo quilmeño. Misteriosamente, promediando el segundo tiempo, el estadio quedó a oscuras. El partido se suspendió veinte minutos. Se dice en ese tiempo los jugadores de Unión convencieron a los del Verde que cualquier esfuerzo era en vano, ya que su descenso estaba consumado. Algunos arriesgan que ofrecieron el premio del partido a cambio de la derrota. Gustavo De la Llera confesó a xenen.com.ar su vivencia: “El último partido en Primera fue terrible. Contra Unión en Santa Fe. Ese día llegamos y nos tendieron una emboscada lisa y llanamente. El vestuario estaba cerrado, cuando pudimos entrar tenía doble puerta, el piso estaba todo baldeado de gasoil con una carretilla de carbón encendida. No se podía respirar. Yo comienzo a vomitar y me desmayo. Los directivos de Sarmiento decían que no se jugaba, El partido se retrasó y ahí llega una apretada enorme de la dirigencia de Unión, la Hinchada, la AFA y la Policía. Los dirigentes arrugaron y salieron a jugar. No pudimos jugar ni Horacio Cordero ni yo. Se cortó la luz dos veces. En el segundo corte, le pegaron otra apretada grande a mis compañeros”

La cuestión es que reestablecido el suministro eléctrico – y con el resto de los partidos finalizados – en la primera llegada al arco rival, Ramón Centurión, con un remate muy débil, quebró la resistencia Verde. Con el triunfo tatengue igualaba a Quilmes en puntos. Semanas más adelante, jugaron un partido desempate. Paradójicamente, el partido se jugó en el Eva Perón juninense.

Ganó Unión, gol de Marcos Capocetti de penal, y se quedó en Primera División. Descendió Quilmes, el único que jugó legal. Todo muy turbio.

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

 

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