Talleres vs Belgrano 1999. Empate clavadisimamente clavado.

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En junio de 1998 el fútbol cordobés se revolucionó con el ascenso a la máxima divisional de sus máximos exponentes. Desde junio de 1995 que el fútbol de aquella provincia no tenía a Talleres y Belgrano no jugaban el clásico en Primera División.

El camino para Tallarines y Piratas no fue sencillo.  Cada punto logrado era festejado por sus hinchas a sabiendas que la permanencia era una empresa compleja. La temporada 1998/99 tenía a los dos equipos cordobeses, Ferro Carril Oeste, Unión de Santa Fe y Huracán como los candidatos para bajar al Nacional B.

El Globo de Parque de los Patricios fue el primero en caer, descendido a mitad de temporada. Unión realizó una gran campaña que le permitía alcanzar a Platense, que se iba solito a los puestos bajos de la tabla de promedios.

El 13 de junio de 1999 se jugó la penúltima fecha del Clausura. En Vicente López, Platense recibía a River. En el Chateau Carreras, el clásico de la provincia. La expectativa era enorme. Quién perdía, podía descender. Si empataban, el descenso era calamar. Todos sabían que la bandera blanca se había alzado en la Docta.

0 a 0. Empate clavado. Un partido impresentable. Las dos hinchadas se unieron en un mismo grito: Chorros. El Luifa Artime, símbolo de la B, declaró: “Sé que la gente está disconforme con la forma que jugamos, pero tiene que entendernos. El partido no estuvo arreglado para que empatáramos“. Esa tarde, Platense perdió la categoría luego de 23 años.

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

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