Los 10 penales más trascendentales en la historia del fútbol argentino

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Como decía el maestro Adolfo Pedernera “cualquiera mete un penal“. Por eso estas diez historias son de atajadas o fallos. Los mismos resolvieron campeonatos. En algunos casos significaron descensos o la clasificación a fases finales. Siempre inolvidables. Una lista subjetiva de los diez penales más importantes en la historia del fútbol argentino.

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

 

El penal es cosa de dos. Del que patea y también del arquero que busca atajarlo. Parece fácil, pero bajo presión patear un penal es cosa compleja. Arqueros que se ganaron la gloria, ejecutores que se ganaron una cruz eterna. 11 metros, 12 pasos. La gloria o Devoto.

EMartin-Palermo-Colombia-Foto-Internet_LRZIMA20150623_0056_11l puesto puesto número 10 se lo lleva un ejecutante. Aquella tarde-noche del domingo 4 de julio de 1999, en Luque, Paraguay, jugaron Argentina-Colombia. Partido a la fase de grupos de la Copa América de aquel año. Colombia goleó 3 a 0, pero esa jornada es recordada por los tres penales fallados por Martín Palermo.

El raid comenzó a los cinco minutos, cuando el Titán estrelló su primer penal en el travesaño del arco defendido por el fallecido Miguel Calero. A los 31 minutos del segundo tiempo, el equipo argentino tuvo su segundo penal. Esta vez, Palermo elevó la pelota por encima del travesaño. Con el tiempo cumplido, el árbitro paraguayo Ubaldo Aquino sancionó el tercer penal para el equipo nacional. Marcelo Bielsa, desesperado, pedía que lo ejecutara otro futbolista. Martín Palermo tomó la pelota. Esta vez, fue Calero quien atajó el remate del platense. Una curiosidad, Aquino cobró dos penales a favor de Colombia. Uno convertido por Ivan Córdoba. Otro atajado por Germán Burgos a Ricard.

 

El remate de Hugo Coscia será atajado por Hugo Gatti. Ni una sonrisa en la tarde de despedida del Viejo Gasómetro.
El remate de Hugo Coscia será atajado por Hugo Gatti. Ni una sonrisa en la tarde de despedida del Viejo Gasómetro.

En el noveno lugar, un penal atajado que no fue más que la estadística en un partido inolvidable por la fuerte carga sentimental. Aquel domingo 2 de diciembre de 1979, San Lorenzo y Boca Juniors reeditaban un clásico más. 14º fecha, última de la fase de grupos del Campeonato Nacional. Pero lo que dolía era que el Viejo Gasómetro de Avenida La Plata se despedía para siempre.

Boca no tenía muchas chances de clasificar para los cuartos de final. San Lorenzo era un paño de lágrimas por la pérdida de su amada casa. Promediando el segundo tiempo, Teodoro Nitti marcó penal para los locales. Hugo Coscia tomó la responsabilidad de ejecutar la pena máxima. Su remate mordido fue atajado por Hugo Gatti con sus piernas. El partido finalizó 0 a 0. Poco tiempo después, San Lorenzo volvería a sufrir otra despedida debido a una pésima ejecución.

 

En el octavo final, otro penal que no cambió la historia, pero que pasadas casi tres décadas de su ejecución, y posterior atajada, aún se lo recuerda. Domingo 22 de abril de 1984. Cuarta fecha del Campeonato Metropolitano. En cancha de Velez Sársfield, jugaban Platense y Boca Juniors.

López Turitich se tira hacia su derecha y contiene el penal ejecutado por el potrillo Fernando Morena. Inolvidable.
López Turitich se tira hacia su derecha y contiene el penal ejecutado por el potrillo Fernando Morena. Inolvidable.

Los xeneizes estaban viviendo uno de los momentos más duros de su historia. La situación institucional era caotica. La directiva había hecho un enorme esfuerzo en la contratación del veterano goleador uruguayo Fernando Morena. Aquella tarde ante Platense, Boca parecía reecontrarse con la alegría. Vencía 2 a 0, goles convertidos por el gallego Jorge Vázquez y el propio Morena. En el segundo tiempo, Platense reaccionó e igualó con tantos del oriental Miguel Falero y Omar Alegre.

Faltando pocos minutos, el árbitro Juan Carlos Demaro cobró penal para Boca. El Potro Morena tomó la pelota. Enfrente no estaba Gabriel Puentedura, arquero calamar, que había salido lesionado. Sin mas cambios, su lugar lo ocupaba el joven lateral paraguayo Oscar Paulino López Turitich. El remate de Morena hacia su izquierda fue detenido por el improvisado arquero, quién también tapó el rebote. Morena nunca pudo recuperarse del golpe anímico.

En el séptimo lugar, un arquero que decidió ponerle un vidrio infranqueable a su arco durante una definición. Una definición que tal vez no decía gran cosa, pero todo lo que tenga que ver con el Clásico de La Plata, entra en otra dimensión.

Las piernas son de Máximo Nardoni. Las manos, de Gustavo Moriconi. Héroe tripero, tapándole todos los penales a Estudiantes en el clásico.
Las piernas son de Máximo Nardoni. Las manos, de Gustavo Moriconi. Héroe tripero, tapándole todos los penales a Estudiantes en el clásico.

El 7 de mayo de 1989 se disputó 34º fecha del Campeonato 1988/89. En 1 y 57 se enfrentaron Estudiantes y Gimnasia. Rodolfo Pelusa Cardozo abrió el marcador para los pincharratas. El recordado Miguel Angel Gambier igualó en el segundo tiempo. Como lo disponía la reglamentación de aquel torneo, los empates en los 90 minutos definían un punto extra en definición por penales.

Allí apareció la inmensa figura del santafesino Gustavo Adolfo Moriconi. Arquero de Gimnasia desde 1986, esa tarde se consagró de ídolo. Atajó los cuatro penales pincharratas. Sus manos taparon los remates de Mariano David Dalla Libera, José Daniel Bocha Ponce, Máximo Nardoni y Roberto Trotta. Nunca volvió a darse una situación similar en un clásico de estas características.

 

En el sexto lugar, un penal ejecutado bajó notable presión. Porque aquel 26 de julio de 2011 quedará en la historia como el día que River Plate bajó de categoría, y tal vez estuvo en los pies de Mariano Pavone la posibilidad que aquello no ocurriese.

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Todo el dolor de Mariano Pavone. El penal malogrado en un momento clave del partido fue decisivo para que River no pudiera doblegar a Belgrano en aquella Promoción de 2011.

La temporada 2010/11 encontró al club de Núñez ante una situación que no vivía desde 1983: intentar mantener la categoría. Luego de dos años muy malos, la campaña había sido satisfactoria, pero una serie de resultados negativos en las últimas fechas condenó al equipo a jugar una serie de Promoción ante Belgrano de Córdoba.

La presión era inmenso. Casi asfixiante. La derrota 2 a 0 en Córdoba fue letal. La revancha en Núñez parecía encaminarse para River cuando Mariano Pavone abrió el marcador apenas iniciado el partido. Quedará para discusión eterna el claro penal que Sergio Pezzota no le otorgó al equipo millonario. Guillermo Farré igualó apenas comenzada la segunda etapa. River estaba obligado a convertir dos goles más. Minuto 23 del segundo tiempo. Penal para River. Mariano Pavone le pega anunciado y Juan Carlos Olave que se tira hacia su derecha para contenerlo. Curiosamente, al minuto 24:06. La fecha en la cual falleció su famoso primo, Rodrigo Bueno.

En el quinto lugar, un penal mundialista que pudo haber cambiado la historia. Porque nadie puede asegurar cual hubiera sido el destino del seleccionado argentino en la Copa del Mundo 1978 si Ubaldo Matildo Fillol no le atajaba el penal al polaco Kazimierz Deyna.

Patea Deyna, ataja Fillol. Este penal cambió la Copa del Mundo. ¿Que hubiera pasado si Polonia igualaba el partido?
Patea Deyna, ataja Fillol. Este penal cambió la Copa del Mundo. ¿Que hubiera pasado si Polonia igualaba el partido?

En la fría noche del miércoles 14 de julio de 1978 el seleccionado dirigido por César Luis Menotti comenzaba su andadura en los cuartos de final. Eran tiempos de zona de grupos. Argentina, en Rosario, compartió zona junto a Polonia, Brasil y Perú. Polonia tenía uno de los mejores equipos del mundo. Tercero en el mundial anterior, luego de la derrota nacional ante Italia en el Monumental, nadie garantizaba un buen resultado. De movida, Polonia se sintió superior y tiró toda la presión de una delantera admirable: Lato-Deyna y Boniek.

A los 16 minutos, Mario Alberto Kempes convirtió el primero de sus seis goles mundialistas. Los europeos presionaron y a los 32 minutos, el propio Matador salvó con una mano intencional sobre la línea, lo que hubiera sido el empate polaco. Deyna, camiseta número 10, tomó la pelota. Pateó débil hacia su derecha. El Pato contuvo, manteniendo la victoria argentina que luego rubricó Kempes convirtiendo el segundo gol del partido.

 

En el cuarto lugar, nuevamente un penal que tiene a San Lorenzo como protagonista, y con otra connotación negativa. Esta vez determinó el único descenso a la B del club de Boedo.

El uruguayo Gualberto Alles le tapa el penal a Delgado. Ese penal es el símbolo del descenso Santo.
El uruguayo Gualberto Alles le tapa el penal a Delgado. Ese penal es el símbolo del descenso Santo.

En la tarde del 15 de agosto de 1981 se jugó la última fecha del Metropolitano. Muchos recordarán la jornada como aquella en la cual Diego Maradona dio la vuelta olímpica vistiendo la camiseta de Boca Juniors. Pero en Caballito, se jugó un partido inolvidable. Con Colón de Santa Fe descendido, quedaba un lugar para jugar los sábados en 1982. Curiosamente, la última fecha la debían jugar los dos implicados: San Lorenzo y Argentinos Juniors.

Al Ciclón le alcanzaba un empate. Los Bichos necesitaban ganar. A los 17 minutos, la jugada clave: Carlos Espósito entendió intencional una mano de Pedro Remigio Magallanes, delantero de Argentinos. Penal para San Lorenzo. El sanjuanino Eduardo Emilio Delgado tomó la pelota. Su remate fue contenido por el guardameta uruguayo Gualberto Alles. También el rebote. En el segundo tiempo, Argentinos tuvo su penal. El Loco Carlos Salinas no perdonó. San Lorenzo se fue a la B con ese penal de Delgado como mochila. 

 

Y llegamos al podio. En el tercer lugar, una de las definiciones por penales mas recordadas en la historia del fútbol argentino. Martes 9 de julio de 1991. En la Bombonera de Buenos Aires, Norberto Hugo Scoponi se convirtió en el héroe que atajó dos penales para que Newells se consagrara campeón.

En el barro de la Bombonera, el Gringo Scoponi le tapa el penal a la Rata Rodríguez. Aquella definición fue un bombazo: todos veían a Boca campeón.
En el barro de la Bombonera, el Gringo Scoponi le tapa el penal a la Rata Rodríguez. Aquella definición fue un bombazo: todos veían a Boca campeón.

La temporada 1990/91 fue la primera que se desdobló en campeonato Apertura y Clausura. Newells, dirigido por Marcelo Bielsa, obtuvo el Apertura. Aquel recordado Boca Juniors de Gabriel Batistuta, ganó el Clausura. Eran necesarias dos finales. En Arroyito, los rojinegros ganaron 1 a 0, gol de Eduardo Berizzo. La revancha se jugó en una Bombonera que era un barrial. Boca venció 1 a 0, gol de la Vieja Reinoso. Luego de media hora de alargue, era necesaria una definición por penales.

Navarro Montoya tenía grandes registros atajando disparos desde los doce pasos. Norberto Scoponi, justamente no se caracterizaba por su capacidad para tapar penales. Pero esa tarde los roles se invirtieron: el Gringo tapó los penales de Alfredo Graciani y la Rata Claudio Rodríguez, generando una de las mayores sorpresas en la historia de nuestro fútbol.

 

En el segundo penal, seguramente el más celebrado por todos. Porque aquella semifinal de la Copa del Mundo 1990 tuvo todos los condimentos: un local, Italia, con la obligación de llegar a la final. Un equipo que no mostraba mucho fútbol pero sí un inmenso coraje. Diego Armando Maradona en una sola pierna. Ah, y un arquero, que se convirtió aquella noche en héroe eterno del fútbol argentino.

Sergio Goycochea tapa el penal de Roberto Donadoni y mete a Argentina en la final de Italia 1990. Héroe eterno.
Sergio Goycochea tapa el penal de Roberto Donadoni y mete a Argentina en la final de Italia 1990. Héroe eterno.

Sergio Javier Goycochea llegó a la Copa del Mundo de rebote. Una serie de circunstancias lo pusieron en carrera: la renuncia de Luis Islas a ser suplente de Nery Pumpido y la lesión del propio Nery en el segundo partido del Mundial, le brindaron la titularidad.

En los cuartos de final ante Yugoslavia atajó dos penales. Ante Italia, el Vasco se atajó todo en los 120 minutos de juego. Pero en la definición por penales su figura se agrandó hasta el infinito: primero casi le tapa el penal a Roberto Baggio. Luego si, atajó los penales de Roberto Donadoni y Aldo Serena. Desde aquel 3 de julio de 1990, nuestro fútbol tiene un nuevo héroe.

 

Finalmente, el penal más importante en la historia del fútbol argentino tal vez haya sido aquel que Antonio Roma le atajó al brasileño Delem.

Domingo 9 de diciembre de 1962. Penúltima fecha del campeonato. En la Bombonera se enfrentaban Boca Juniors y River Plate. Ambos equipos llegaban al clásico con 39 puntos. Eran tiempos del fútbol espectáculo. Boca tenía un equipo sólido, basado en su defensa: Antonio Roma, Orlando, Silvero, Carmelo Simeone, Ubaldo Rattín y Silvio Marzolini. Los millonarios tenían un gran ataque Martín Pando, Carlos Sarnari, Luis Artime, Delem y el brasileño Roberto Frojuello.

A los 14 minutos de juego, el brasileño Valentim batió a Amadeo Carrizo con un tiro penal. River fue a buscar el empate. A los 35 minutos del segundo tiempo, el árbitro Nai Foino cobró penal a favor de River Plate. Otro brasileño, Delem, delante de la pelota. Ochenta mil hinchas al borde del soponcio. El remate fue detenido por Antonio Roma. ¿Cuanto se adelantó? Forma parte de la mitología popular. Cuando los jugadores de River le protestaron a Nai Foino, este les respondió: “Aire…penal bien pateado es gol“. Finalmente, Boca Juniors fue campeón siete días mas tarde. Hasta el último día de su vida, Roma debió contar como fue esa atajada que lo dejó en la historia del fútbol argentino.

 

LA LISTA INCOMPLETA Y SUBJETIVA

Como dijimos, la lista es subjetiva. También incompleta. Tanto en la elección de los momentos como el orden de importancia. ¿Como olvidar el penal que Marcelo Barovero le atajó a Emmanuel Gigliotti en el River-Boca semifinal de la Sudamericana 2014?; ¿Hubiera existido el mito del Equipo de José si Hugo Gatti, atajando para River, no le hubiera detenido un penal clave al peruano Chumpitaz, permitiendo que la Academia jugara un partido definitorio ante los peruanos, cuando Racing estaba casi eliminado de aquella Copa Libertadores 1967?

Y hay mas. El penal de Maxi Rodríguez en la definición ante Holanda en la Copa del Mundo 2014 podría estar en la lista. También las atajadas de Carlos Roa ante Inglaterra en 1998. ¿Como no van a recordar el penal convertido por Horacio Carbonari que definió la increíble Conmebol 1995 a favor de Rosario Central?; ¡Se olvidan del que metió Roberto Trotta en la final Vélez-Milan de 1994!, dirá otro; ¿Porque no el penal que desvió Jorge Comas sobre la hora en el maravilloso Superclásico de 1987?. Alguno dirá que la definición entre Argentinos Juniors y Racing en 1988 valían todo un capítulo. Tal vez el sablazo de Blas Armando Giunta que le dio la Supercopa 1989 a Boca Juniors ameritaba la presencia. Lo dicho, la lista es interminable.

Así de hermoso es nuestro fútbol.

 

 

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