Enfoque | Segunda fecha, campeonato 2016/17

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Por Carlos Aira *

Esta segunda jornada fue ideal para aquellos que desean la Super Liga: ganaron los cinco grandes. No es algo habitual en el fútbol argentino. En el campeonato de los cuatro descensos, los partidos no son abiertos. En 13 partidos jugados, tan sólo se convirtieron 17 goles. La goleada de Boca Juniors sobre Belgrano de Córdoba rompió la regla de resultados estrechos.

Si bien se llevan jugadas dos fechas, hay indicios sobre lo que se puede venir. Cautiva el compromiso contagioso de Gimnasia Esgrima de La Plata. La propuesta de Gustavo Alfaro comienza a plasmarse en el campo de juego. Aquellos que tenemos algunos años comenzamos a trazar un paralelo con el Lobo dirigido por Carlos Timoteo Griguol en 1994/95: garra, corazón y compromiso. El modelo 1996 tenía más volumen de juego. Si Gimnasia sigue hilvanando triunfos, ¿Quién quita la ilusión desbordante del triperío?

Hay que prestarle atención a Independiente. Luego de muchas temporadas, descenso por medio, los Rojos de Avellaneda están preparados para pelear bien arriba. Con Gabriel Milito comandando la nave roja, el equipo ratificó su buen momento venciendo a Godoy Cruz en el Libertadores de América. El jueves pasado, el entrenador visibilizó su molesta por la escasa cantidad de refuerzos. Tan sólo cuatro. El propio Mariscal afirmó que deberá echar mano a las divisiones inferiores. Los pibes le están respondiendo: Ezequiel Barco (23/3/1999), 17 años, marcó un golazo cuando cerraba el partido.

Pero el gran ganador de la fecha fue River Plate. Los millonarios ganaron un partido de esos que la tribuna califica como Chivos. Con el emocionante marco que brindó el pueblo albiazul al regreso – luego de doce años – de la T al fútbol grande, River se sobrepuso a un duelo de tensiones. La clave estuvo en uno de esos jugadores que de seguir en este camino, tiene pasta de ídolo. Llegó al país con el curioso apodo de Zambo Mambo. Es el primer ecuatoriano en la fecunda historia de River Plate. Arturo Mina, 1,92 de morena fibra, sacó absolutamente todo. Puso generosamente su humanidad en cada cruce. Rompió una pelota trabando con un rival. Ah, y convirtió el gol del triunfo.

Para el final, Carlos Tévez. Había convertido un gol fantástico. La tarde parecía ideal. Perdió la cabeza y se fue expulsado por insultar al árbitro Germán Delfino. Hace tiempo se lo ve nervioso. Fuera de foco. Su recuperación será un desafío para Guillermo Barros Schelloto.

*Conductor de Abrí la Cancha – La Señal Fútbol – www.xenen.com.ar

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