4 a 0. Un resultado con historia en el clásico Boedo-La Boca

2544

La final de la Supercopa 2015 no fue la excepción: San Lorenzo tiene de hijo a Boca Juniors. Lo goleó 4 a 0, repitiendo por cuarta vez en la historia un resultado que le trae excelentes recuerdos a la gente de Boedo.

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

 

Boedo y la Boca. Barrios de taitas. San Lorenzo y Boca Juniors. Clásico desde 1927, cuando con el fútbol finalmente unificado se jugaron hasta la última fecha el campeonato de aquel año. Boca derrotó 2 a 1 al Ciclón en Avenida La Plata, quebrándole una extensa racha sin derrotas, pero el título fue para los muchachos de Lorenzo Massa.

Los muchachos de Boedo festejan uno de los cuatro goles con los cuales derrotaron a Boca Juniors. En la historia, fue la cuarta vez que San Lorenzo goleó a Boca por ese resultado.
Los muchachos de Boedo festejan uno de los cuatro goles con los cuales derrotaron a Boca Juniors. En la historia, fue la cuarta vez que San Lorenzo goleó a Boca por ese resultado.

San Lorenzo tiene una particularidad: es el único grande que supera holgadamente a los xeneizes en el historial de partidos. Más de una docena de triunfos le brindan a la gente de Boedo la posibilidad de cantar aquello de Hijos Nuestros. La última oportunidad fue en el Mario Alberto Kempes, ciudad de Córdoba, en el marco de la final de la Supercopa 2015. San Lorenzo goleó 4 a 0 a Boca, con goles convertidos por Pablo Barrientos (2), Fernando Belluschi y Nicolás Blandi.

Es la cuarta vez que El Ciclón derrota a Boca por ese marcador. Curiosamente, los cuatro encuentros se disputaron en diferentes estadios.

LA TARDE DEL BAMBINO VEIRA

veira

La primera gran goleada se produjo el 5 de noviembre de 1967. Un día después que la Academia Racing Club se consagrara Campeón del Mundo con el zurdazo indeleble de Juan Carlos Cárdenas. Novena fecha del recién creado Torneo Nacional. En el Gasómetro de Avenida La Plata, San Lorenzo recibió a Boca que contaba con un sólido bloque defensivo conformado por el Tano Roma al arco y una línea de fondo que infundaba respeto: Carmelo Simeone, Gato Magdalena, Alcides Silveira y Silvio Marzolini. Pero nada pudieron hacer para opacar la tarde perfecta de Héctor Rodolfo Veira.

El Bambino ya era un veterano a pesar de sus jóvenes 23 años. El Zurdo de la calle Chiclana convirtió cuatro goles en los primeros 34 minutos de juego. Algo similar al récord de Lángara en 1939 en su primer partido con la camiseta del Ciclón, cuando en un tiempo le marcó también un poker de goles a River Plate. El Bambino convirtió un quinto gol, injustamente anulado por el árbitro Miguel Comesaña.

 

GOROSITO & ACOSTA. UNA SOCIEDAD PARA TODOS LOS TIEMPOS

Jueves 22 de junio de 1989. Hacía pocos días, Carlos Menem había asumido la presidencia de un país sumergido en la hiperinflación. Final de la Liguilla Pre-Libertadores. En el Palacio Ducó, San Lorenzo recibió a Boca Juniors. En la primera final habían igualado 1 a 1 en la Bombonera.

Marzo de 1989. Pipo Gorosito junto al central Osvaldo Coloccini. Con ellos, Fabricio, hijo del central cordobés.
Marzo de 1989. Pipo Gorosito junto al central Osvaldo Coloccini. Con ellos, Fabricio, hijo del central cordobés, futuro defensor del Ciclón y la selección nacional.

San Lorenzo, dirigido por el zurdo que años antes le había convertido cuatro goles a Boca, había ido de menor a mayor en el campeonato 88/89. Eran los Camboyanos. Un equipo forjado a penurias y corazón. Antes de comenzar la temporada se dio una situación singular. La directiva azulgrana había pautado un espectacular canje con su par riverplantense. El arquero José Luis Chilavert y volante Darío Siviski pasaban al River dirigido por César Luis Menotti. Desde Núñez llegaban a Boedo Néstor Raul Gorosito y Sergio Goycochea. Una misteriosa lesión en el hombro del Vasco canceló la operación cuando los futbolistas ya entrenaban con sus nuevos clubes. Pipo Gorosito, convencido por Veira, decidió continuar su carrera en San Lorenzo.

Para aquella temporada, el Ciclón contrató a los dos principales delanteros de Racing de Córdoba y Unión de Santa Fe, equipos que habían jugado en la Bombonera un desempate por no descender. Ellos eran Víctor Ferreyra y Alberto Federico Acosta. Dos delanteros de bajo presupuesto para reemplazar al cotizado Walter Perazzo, transferido a Boca Juniors.

Pipo en la Bombonera antes de la primera final. Curiosa vestimenta azulgrana.
Pipo en la Bombonera antes de la primera final. Curiosa vestimenta azulgrana.

Gorosito comenzó mal su camino en Boedo. Resistido por el público, Veira lo alineaba casi de centrodelantero. Su suerte cambió cuando Norberto Ortega Sánchez, volante zurdo, figura del equipo, se declaró jugador libre y firmó con Racing Club. Enero de 1989. Pipo de 10 se cansó de meter goles. Terminó la temporada con 20, consagrándose goleador del torneo junto a Oscar Dertycia.

En el primer semestre de 1989, Gorosito y el santafesino Acosta formaron una dupla letal. En aquella fría pero soleada tarde del 22 de junio fueron demasiado por un Boca cuesta abajo: eliminado de la Copa Libertadores y superado por Independiente en el campeonato. Gorosito abrió el marcador. Acto seguido, Acosta convirtió un golazo impresionante desde fuera del área. En el segundo tiempo, Siviski – y nuevamente Acosta – redondearon el 4 a 0 final. La hinchada de San Lorenzo, ubicada en la cabecera de la calle Luna, coreó: “Si lo venden a Pipo, no lo vamos a extrañar, porque Pipo, porque Pipo volverá”. Era la despedida de Gorosito y Acosta. Pipo se fue al Svarowski Tirol austríaco. Acosta el Toulouse francés. Se reencontrarán años más tarde.

 

LA SINFONIA DE SILAS Y GOROSITO

Luego del campeonato de 1995 que quebró aquellos 21 años sin títulos, San Lorenzo armó un equipo poderoso. Luego de un errático paso de Carlos Aimar en la dirección técnica, la responsabilidad técnica recayó en el profesor Jorge Castelli.

Paulo Silas tuvo un nivel superlativo vistiendo la camiseta de San Lorenzo de Almagro.
Paulo Silas tuvo un nivel superlativo vistiendo la camiseta de San Lorenzo de Almagro.

San Lorenzo 1997 tenía un mediocampo de lujo. Un doble cinco con Fernando Galetto y Miguel Zapata;  y dos puertas giratorias para jugar y hacer jugar: Néstor Gorosito y Paulo Silas.

El brasileño llegó a Boedo en abril de 1994. Debutó con un golazo ante Boca en el Gasómetro. Pocos partidos más tarde convirtió un gol antológico ante River en el Monumental. Poco le costó meterse a la hinchada sanlorencista en el bolsillo. A los 30 años, luego de un pasado en el Calcio y más de 30 partidos con la canarinha, Silas llegó al fútbol argentino en un momento muy alto de su carrera.

casla

Domingo 9 de marzo de 1997. San Lorenzo recibió a Boca Juniors en el Nuevo Gasómetro. Curiosamente, el equipo xeneize era dirigido por Héctor Veira. Esa tarde, el Bambino alineó jugadores de la talla de Diego Cagna, Sebastián Rambert, Nelson Vivas, Gabriel Cedrés, Roberto Abbondancieri y un muy juvenil Juan Román Riquelme.

Dentro del campo de juego no hubo equivalencias. San Lorenzo arrasó a Boca Juniors. El primer tiempo finalizó 3 a 0, con dos goles de Gorosito – el primero de penal – y un gol maravilloso de Paulo Silas. En el segundo tiempo, el brasileño metió otro gol con una enorme definición.

Pasarán casi dos décadas para que el Ciclón le gane, nuevamente, 4 a 0 a Boca Juniors.

Comentarios

comentarios