GUSTAVO DE LA LLERA

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Fue uno de los defensores más duros de los ochentas. Ídolo y figura en el mítico paso de Sarmiento de Junín en Primera A. También en All Boys, club en el cual es idolatrado. Impecable camisa Lacoste, alguna cana que apenas se divisa y las definiciones tajantes de un tipo muy recto. Fui con las canilleras puestas, para encontrarme con un defensor duro, aunque muy leal.

 

¿QUE ES DE TU VIDA, GUSTAVO?

El Comisario. Un portón durísimo. Ídolo enorme en All Boys. Desde hace años, formador de talentos en River, San Lorenzo y Racing Club.
El Comisario. Un portón durísimo. Ídolo enorme en All Boys. Desde hace años, formador de talentos en River, San Lorenzo y Racing Club.

“En éste momento estoy con dos actividades. Ligado al fútbol estoy dirigiendo la séptima división de River. Justamente en éste 2008 tuvimos un año sensacional: primero nos consagramos campeones en el torneo Latinoamericano de Mar del Plata, luego en Inglaterra, en un torneo organizado por el Chelsea y finalizamos el año campeones de la categoría en AFA. Tengo dos pibes que van a ser cosa seria. Uno ya lo conocen todos, es Coco Lamela, el otro, anótenlo es Keko Villalba. Igualmente, para tener los pies en la tierra, y como el fútbol no es para siempre, sigo trabajando en un broker de legumbres. Desde que largue el fútbol, hace 12 años, estoy en la actividad”.

FUTBOLISTA PROFESIONAL CASI DE CASUALIDAD

Febrero de 1982. Visita de Sarmiento al Monumental. De la Llera franqueado por dos juninenses: Alejandro Corbanini y José María Lorant.
Febrero de 1982. Visita de Sarmiento al Monumental. De la Llera franqueado por dos juninenses: Alejandro Corbanini y José María Lorant.

Pocos lo recuerdan, pero yo no debuté en Sarmiento, sino en Independiente. Resulta que yo jugaba en Independiente de Junín. Una noche, enfrentando a Mariano Moreno, me vieron de la Peña de Independiente. Hablaron conmigo, y terminé viajando a Avellaneda. Allí estuve con Santoro, que era técnico de la Tercera. Habían arreglado todo, pero yo me vine a Buenos Aires a estudiar medicina, no a jugar. Me vine con un amigo de Junín, Gustavo Jarrón. El estudiaba arquitectura, y paraba en su departamento en Salguero y Santa Fe. A Independiente le dije en principio que no, porque ellos solo me daban sólo la pensión. Queria independizarme por todo el esfuerzo que hacian mis viejos. Al mes y medio me llama Sacco, que era el presidente de futbol amateur. Me presentó a Pastoriza. Comencé a practicar martes, miércoles, el jueves firmé contrato y viajamos a Santa Fe y debute en Primera contra Unión, en Santa Fe. En el Rojo tuve de compañero al más grande, a Ricardo Bochini. Lejos el mejor numero 10 que ví. Todos los 9 fueron goleadores con él: Outes, Alzamendi, Barberón, Percudani, Merlíni. Cuando Independiente tiene que hacer uso de la opción, me surge la chance de ir a Huracán, pero preferí ir a Sarmiento, que recién había subido a la “A”. Se cumplía el sueño de jugar en mi ciudad”.

Sarmiento de Junín 1981. Un gran equipo, con figuras como Carlos López,Ricardo Gareca o el Toti Iglesias. De la Llera es el primero parado desde la izquierda.
Sarmiento de Junín 1981. Un gran equipo, con figuras como Carlos López,Ricardo Gareca o el Toti Iglesias. De la Llera es el primero parado desde la izquierda.

“A Sarmiento llegué en el 81, con el campeonato ya comenzado. Roberto Perfumo al principio no me tenía en cuenta. Estaba el grupo de jugadores del 80 y los jugadores que había traido él. Pero de cabeza dura lo convencí, porque estaba convencido que podía rendir. Disfruté tanto esos años, los viví tan bien. Es que la ciudad estaba a pleno con el equipo. Muy poca gente vio la cancha de Sarmiento como la vi yo. Ni en 1980. En 1981, cuando enfrentamos a Boca o a River se ponía un alambre perimetral y sillas alrededor de la cancha. Salíamos a la cancha con la marcha del ejercito. Mi hermano me pedía la camiseta para ir a bailar. Junín era una ebullición. Era tan impresionante el fenómeno de Sarmiento, que tenía un compañero feo como la puta que lo parió que una vuelta estaba con dos mujeres, una de cada brazo, y me decía: “falta el casino, y esto es Las Vegas”.

Año 1984. En el Cemento juninense, De la Llera pelea la posición junto a Miguel Ángel Brindisi del Racing Club.
Año 1984. En el Cemento juninense, De la Llera pelea la posición junto a Miguel Ángel Brindisi del Racing Club.

Me acuerdo de anécdotas increíbles: El loco que teníamos como profe, se paraba arriba de la torre vieja de la cancha, que era altísimo y dirigia el entrenamiento desde ahí, o de Pedrito Cambareri, con todo el respeto que me merecía. Antes de un partido contra River, con Passarella, Kempes, Fillol, nos dice en la charla técnica: “Estan acá porque no pueden jugar en otro lado”.

“En Sarmiento tuve compañeros increíbles. El Flaco Gareca, con el cual tenemos un par de anécdotas inconfesables o Pinino Más. Era un show. Hacía del vestuario una fiesta. Quería concentrar siempre, para timbear toda la noche. Una vez, en el 82, nos dirigía Teodoro Nitti, que se había comido un asado antes del partido y no sabés como estaba. ¡Planeaba en la parte Vip de las plateas de Sarmiento!. Llega Pinino, pícaro, y le dice: “tenes que darme un penal”. Nitti se lo regaló, pero al final Pinino lo erró. O Rudy Malleti. Una vez, contra Unión en Santa Fe, en Junín, yo era el capitán y me dice: Si ganás elegí arco, y si perdés, trata de que muevan la pelota. Gané el sorteo, movió Unión, y Rudy le pegó una patada terrible a Fernando Husef Ali a los ¡6 segundos de juego!. Hoy son bebés de pecho comparado con lo que eramos nosotros. Pero los partidos terminaban ahí. Era otra cosa. “Lamentablemente, el club quedó muy mal económicamente con el juicio de Perfumo. Sarmiento podría estar jugando en Primera si hubiera tenido un manejo distinto al que tuvo. El problema del club fue la dirigencia: A Buenos Aires venía gente del club, se instalaba en el hotel Bauen y firmaba cheques en dólares en nombre del Presidente Sabella y así traían jugadores.

5 de febrero de 1983. La foto que habló el país. El plantel de Sarmiento llegó a Santa Fe para jugar un partido decisivo ante Unión. En el vestuario, los jugadores verdes se descomponen. De la Llera es retirado y no podrá jugar el partido.
5 de febrero de 1983. La foto que habló el país. El plantel de Sarmiento llegó a Santa Fe para jugar un partido decisivo ante Unión. En el vestuario, los jugadores verdes se descomponen. De la Llera es retirado y no podrá jugar el partido.

“El último partido en Primera fue terrible. Contra Unión en Santa Fe. Ese día llegamos y nos tendieron una emboscada lisa y llanamente. El vestuario estaba cerrado, cuando pudimos entrar tenía doble puerta, el piso estaba todo baldeado de gasoil con una carretilla de carbón encendida. No se podía respirar. Yo comienzo a vomitar y me desmayo. Los directivos de Sarmiento decían que no se jugaba, El partido se retrasó y ahí llega una apretada enorme de la dirigencia de Unión, la Hinchada, la AFA y la Policía. Los dirigentes arrugaron y salieron a jugar. No pudimos jugar ni Horacio Cordero ni yo. Se cortó la luz dos veces. En el segundo corte, le pegaron otra apretada grande a mis compañeros. Cuando volviamos a Junín, la hinchada nos cruzó el micro en la ruta. Estaban recalientes. Bajo yo junto a Luciano Polo y tuvimos que explicarle que nosotros no habiamos ido para atrás. Pero Sarmiento no desciende en el 82, se va en el 81 cuando contrata a Roberto Perfumo. El segundo año se pagaron las consecuencias del despilfarro económico”

LOS ANDES, COMUNICACIONES Y LA IDOLATRIA EN ALL BOYS

Idolo grande en la historia alba. En Floresta, De la Llera no sólo es reconocido, sino querido.
Idolo grande en la historia alba. En Floresta, De la Llera no sólo es reconocido, sino querido. Cinco temporadas en las cuales tan sólo faltó el título.

“Cuando Sarmiento desciende, tengo chances de irme a otro lado. Pero en Junín siempre se valoró al que venía de afuera y no a la gente de allá. Siempre pusimos la cara la gente de Junín, y eso fue siempre así. A la hora de pagarte, eras el peor remunerado, pero cuando venian a buscarte de afuera, fortunas era lo que valías. Me pasó con Argentinos en el 83, que terminaron pidiendo boludeces. Me pasó con Español. Me vino a buscar Rios Seoane personalmente el día que ellos juegan en Junín contra Cental Cordoba por no descender. Me piden López y Caballero. Vienen a la puerta de casa con 30.000 dolares. Sarmiento no me vendió”

“Para Los Andes me compra el presidente Ricardo Gulla. Me acuerdo como si fuera hoy que cae en la sede de Los Andes con una coupe Fuego último modelo. El tipo vino con la guita en un maletín. Yo estaba junto a Sanguinetti y Canaparo, Presidente y Secretario de Sarmiento, que me debía más de lo que pagaba Los Andes. Estuvimos dos horas discutiendo. Gula se hartó de la discusión mía con los dirigentes del verde, sacó un cheque en blanco y me dijo: “poneme la fecha que la vas a cobrar”. Y ahí pase a Los Andes. A fines del 85 hay elecciones en Los Andes y Gulla no se presenta. Quedé en la contienda politica por mi pase y me lo compro con el libro de pases cerrado. Me voy a la AFA a verlo a Grondona, con el que tenia una buena relacion de Independiente. Le comento que pasaba. Justo pasaba el presidente de Comunicaciones, recien ascendido a la B, y le dice: tenés que contratar a De la Llera. El presidente dice: no, que es muy caro. Finalmente firmé un contrato barbaro y jugue un año en Comu, pero ya tenia todo arreglado con All Boys

All Boys modelo 1990. Gustavo De la Llera su capitán.
All Boys modelo 1990. Gustavo De la Llera su capitán.

All Boys es un club bárbaro. Por el barrio y por la gente que tiene en la dirigencia. Me tocó una época hermosa. Con clásicos increibles contra Chacarita y Chicago en cancha de Vélez o Ferro. Hay un partido que me acuerdo como hoy. Recién había debutado Julian Maidana, y yo era casi el padre de muchos de los chicos, como Maidana o Timpani. Y en Chicago jugaba Victor Rogelio Ramos. En la semana me habían dado el premio del jugador mas correcto de la categoría. A pesar de todo lo duro que era, me habían echado muy pocas veces. Pero ese día se me cortó la cadena: Sliwa cobra una falta, y Ramos le pega una trompada clarisima a Julian y le parte la nariz. Le digo: -¿Sliwa no la viste?-, me responde – ¡Negro no me jodás, no me hagas quilombo!- . Entonces le meto una mano y lo rompo a Ramos. Dos partidos me dieron. Ganamos el clásico, en Vélez 2-1. Las tribunas se venían abajo”

“All Boys tiene algo que lo hace muy especial: tienen memoria. Tiene una gente agasaja a las glorias del club, en cambio Sarmiento no. Al ex jugador le hace bien que tenga un reconocimiento en el dentro del lugar donde tuvo tanto tiempo de vida. Sarmiento es un club lindo por su gente, pero se olvidan. Se quedó en el año 80 y ya está”.

FINAL CON ASCENSO

Noviembre de 1991. El Comisario con la Tricolor de Almagro. Acarició el ascenso al Nacional B.
Noviembre de 1991. El Comisario con la Tricolor de Almagro. Acarició el ascenso al Nacional B.

“En 1991 paso a Almagro. Peleo un campeonato hasta el final con muy buenos compañeros: el Beto Yaqué, Mamani, Nilton Pardal, el negro Chumba, Perticarari. Pero después de ese torneo paro. Tenía 33 años y una casa de deportes donde iba siempre Ricardo Calabria, quién me pidió que lo acompañara a dirigir en las inferiores de San Lorenzo. Agarro, pero no había un mango, Miele no pagaba nunca”.

 

Año 1996. El ansiado título de campeón. Con la camiseta del Deportivo Italiano. Tenía 38 años.
Año 1996. El ansiado título de campeón. Con la camiseta del Deportivo Italiano. Tenía 38 años.

“En 1994 Fabián De Sarasqueta, que fue compañero mio en All Boys, agarra Defensores de Belgrano y me dice que si quiero jugar. Yo tenia la duda. Mi mujer me dice: ¿vos que queres hacer? Le digo a Fabián -mirá, hago la pretemporada, si me siento bien agarro, sino todo bien igual”. Al principio me costaba horrores, pero después agarre ritmo. Me hicieron contrato sin verme, una gente fenomenal. Jugue todo el año, terminé muy bien. En ese momento, Caruso Lombardi, que terminó siendo mi técnico en Defe, agarra Deportivo Italiano y me lleva con él. En Italiano salimos campeones. Me lastimé justo contra Defe. En ese momento dije: no juego más. Fuimos al Ministerio de trabajo y rescindí el contrato diciendo que no tenía ninguna lesión, para que ellos tuvieran plena certeza de que no les haría ningún juicio. Nunca hice ningún juicio y eso es una línea de conducta”.

Por Carlos Aira

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