Juan Carlos Yuliano: honesto y valiente

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Juan Carlos Yuliano era un humilde empleado, que a duras penas y con dos trabajos mantenía su hogar y familia. Uno de esos trabajos era el de futbolísta profesional: lateral derecho del Club Atlético Temperley, animador del campeonato de la B.

Un jueves de agosto de 1971, un desconocido se puso en contacto con él. Su propósito: 200.000$ a cambio de ir a menos en el partido del sábado ante Nueva Chicago. Yuliano simuló aceptar. Llamó a su club y puso al tanto de lo ocurrido. Finalmente, concretó el encuentro con su interlocutor (José Andrés Sabugueiro, vocal del club de Mataderos). También estaban alertados los efectivos de la Comisaria 38 y el diario Crónica.

Cuando Sabugueiro, junto a otros dos hombres de Chicago, estaban por pagar el soborno, cayeron los oficiales y terminó todo. Los tres dirigentes fueron procesados, el partido suspendido, y el presidente de Chicago, Paulino Niembro (hombre fuerte de la UOM y padre de Fernando Niembro) tuvo que dar explicaciones y disculpas.

Días despues, Yuliano fue premiado con una medalla de Oro por su caballerosidad deportiva. Pero el crimen paga, a pesar de todo, el partido se jugó. Ganó Chicago 3 a 1 en su estadio. Con los tres dirigentes sobornadores tranquilamente sentados en la platea.

Nueva Chicago perdió 18 puntos por intento de soborno. Yuliano debió retirarse al no poder soportar los insultos de las tribunas, que lo tildaban de buchón.

Justo él, que intentó ser honesto con el juego…

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